Pamplona celebra una jornada plena de duende con el festival Flamenco On Fire

El gran momento llegó con la aparición de Tomatito en el balcón del Ayuntamiento

Pamplona Televisión

La Macanita, Manuel de la Tomasa, Kiki Cortiñas y Los Planetas abren la puerta de la percepción del cante

El broche de oro de la jornada lo pusieron Los Planetas en un Baluarte lleno hasta la bandera

El Festival Flamenco on Fire vivió una de sus jornadas más intensas con una programación que unió tradición, juventud y fusión, desde la pureza de las seguiriyas hasta el viaje sonoro de Los Planetas

A mediodía, la Plaza Consistorial se rindió a La Macanita, que se asomó al balcón del Ayuntamiento con la grandeza de su voz jerezana. Acompañada por la guitarra de Manuel Valencia, abrió por seguiriyas para después entregarse a tangos y bulerías, recordando a referentes como La Paquera y cerrando sin micrófono, en comunión con un público que la ovacionó.

El cante siguió en La Perla con Kiki Cortiñas, gallego de raíz flamenca, que se presentó con composiciones propias en las que evocó a Manuel Torre, Tomás Pavón o Chacón. Junto a Cristóbal Santiago, que se lanzó a la guitarra por bulerías, firmaron un recital marcado por la influencia de Tomatito, maestro cercano a ambos.

Uno de los momentos más esperados llegó de la mano del investigador Carlos Martín Ballester, que rescató grabaciones históricas en su audición comentada Del gramófono al Pro Tools. A través de discos de 78 rpm hizo sonar a El Mochuelo, Niña de los Peines, Manuel Torres y Antonio Chacón, explicando cómo la tecnología ha acompañado la creatividad flamenca desde finales del XIX.

Por la tarde, el Espacio Sabicas acogió el recital del guitarrista malagueño Daniel Casares, que regaló un “viaje musical” con un repertorio que recorrió alegrías, soleás y bulerías, en un ejercicio de sensibilidad y virtuosismo que dedicó a su hija y a la afición pamplonesa.

La juventud flamenca brilló en Espacio Pansequito, con Manuel de la Tomasa al cante y David de Arahal a la guitarra. Nieto del maestro José de la Tomasa, el cantaor sevillano se entregó por marianas, bamberas, granaínas y bulerías, desplegando un amplio registro con la seguridad de su herencia familiar.

El broche de oro de la jornada lo pusieron Los Planetas en un Baluarte lleno hasta la bandera. La banda granadina, que ha hecho del flamenco un eje en su música, ofreció un concierto que reivindicó la fusión como motor creativo, con momentos como el Romance de Juan Osuna de Caracol, coreado por un público entregado.

La noche se cerró en el hotel Tres Reyes, donde Manuel Valencia abrió con rondeñas antes de que La Macanita regresara a escena, esta vez junto a Lela Soto, que le entregó simbólicamente el pañuelo de Sabicas en un gesto de relevo generacional. La jerezana, dueña de la soleá, la seguiriya y las bulerías, despidió una jornada que mostró todas las puertas posibles del flamenco: de la raíz a la experimentación, de la memoria al futuro.

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