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Dermasana amplía su presencia en Navarra con la apertura de un nuevo centro en Pamplona

Pamplona vive estos meses un pequeño movimiento en el sector del cuidado personal.

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La empresa de estética Dermasana ha abierto oficialmente un centro en la capital navarra y, con ello, afianza un crecimiento que ya venía consolidándose en distintos puntos de Navarra y el País Vasco.

La marca llevaba tiempo sonando entre quienes buscan tratamientos de depilación láser con tecnología avanzada, y ahora amplía su presencia en la ciudad con un proyecto ambicioso, bien planteado y, sobre todo, cercano. Con esta nueva apertura se consolida la firma y se completa la oferta para los pamploneses y pamplonesas, que ya contaban con un centro de depilación láser en Pamplona de la compañía en la Calle Monasterio Alloz, 4.

Desde hace tiempo, Dermasana venía analizando la evolución del sector en Pamplona y la necesidad de contar con otros espacios bien ubicados que facilitaran el acceso a tratamientos especializados. Ese estudio previo, unido a la buena acogida del centro ya existente, ha sido determinante para que decidiera dar este paso y reforzar su presencia en la capital navarra.

El nuevo establecimiento se ha instalado en la transitada Avenida Carlos III, 43, un punto emblemático del centro que muchos ciudadanos conocen bien. Esta ha sido la ubicación elegida para este nuevo punto de depilación láser en Pamplona, pensado para quienes buscan profesionalidad sin tener que desplazarse a las afueras.

Un proyecto que nace de la experiencia

Aunque para algunos la marca pueda resultar reciente, Dermasana no es una recién llegada. Opera desde hace años en distintas localidades de Navarra, como Tudela, Estella y Tafalla, entre otras, además de su implantación en varias ciudades del País Vasco. En estos territorios ha construido una reputación basada en algo muy sencillo, pero que no todos cumplen, que es la atención constante, el uso de tecnología fiable y una comunicación clara con el paciente para generar una relación de confianza.

Ese crecimiento ha sido el resultado de escuchar a los usuarios, pues la demanda de tratamientos de depilación láser con equipos de alta potencia ha crecido muchísimo en los últimos años, con clientes que pedían alternativas cercanas para no depender de desplazamientos largos. Dermasana ha entendido bien ese punto y, por eso, Pamplona aparece ahora como un paso natural dentro de su hoja de ruta.

Tecnología y trato humano, una combinación que la gente valora

Quienes ya han probado sus servicios en otras localidades suelen destacar dos cosas, por un lado, la tecnología empleada, por otro, la manera en la que se realizan las consultas. La marca trabaja con sistemas láser de última generación, compatibles con distintos fototipos de piel y diseñados para ofrecer sesiones rápidas y menos molestas. Esa parte técnica es la que suele llamar la atención, pero lo que realmente hace destacar a esta firma es lo que ocurre antes y después de cada tratamiento.

El equipo de Dermasana dedica tiempo a explicar el proceso, resolver dudas y evaluar la piel con calma. Esa atención personalizada es quizá uno de los motivos por los que la firma ha crecido tanto en tan poco tiempo. En un sector donde la prisa se ha vuelto demasiado habitual, encontrar centros que funcionan con este enfoque hace que los usuarios repitan y recomienden.

Un contexto local que explica el auge

Pamplona se une a la creciente preocupación por el cuidado personal. La ciudad ha experimentado, sobre todo desde la pandemia, un cambio en la forma de entender la estética, con menos improvisación y más búsqueda de soluciones duraderas. La depilación láser ha encajado muy bien en este escenario porque combina dos factores que muchos valoran, la comodidad y el ahorro a largo plazo. A eso se suma algo tan práctico como la posibilidad de elegir horarios amplios y evitar los métodos que requieren un mantenimiento constante.

Con dos centros en puntos tan reconocidos de la ciudad, Dermasana se coloca en una posición cómoda para atender a personas que trabajan en el centro, viven en barrios cercanos o simplemente buscan accesibilidad. Esa apuesta por la ubicación forma parte de una estrategia que antepone la proximidad para atraer a nuevos usuarios.

En cada apertura, la empresa mantiene una idea clara, que es la de escuchar antes de actuar. Antes de elegir Pamplona como nuevo destino, analizó zonas, ritmos, hábitos y necesidades. Ese estudio previo explica que hayan optado por dos asentarse en dos ubicaciones en la misma ciudad, lo que les permite atender perfiles variados sin renunciar a la cercanía que caracteriza a la marca.

Y a todos estos factores hay que añadir la formación continua del equipo. Cada especialista se actualiza periódicamente para trabajar con la tecnología láser más reciente, algo fundamental cuando se busca garantizar seguridad y resultados. De hecho, una parte importante del proyecto de Dermasana consiste en revisar y adaptar sus protocolos internos para mantenerse alineados con los estándares más exigentes del sector.

Por último, cabe señalar que la llegada a Pamplona es un movimiento que confluye con la estrategia global de la compañía que ya ha adelantado que seguirá evaluando nuevas ubicaciones tanto en Navarra como en el País Vasco, siempre que respondan a la demanda real de cada zona, creciendo de forma ordenada, con centros bien atendidos y en los que el usuario pueda confiar desde el primer minuto.

 

 

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