Más de un centenar de personas han participado este sábado en un auzolan en el antiguo convento de Aranzadi, en Pamplona, para limpiar el recinto y denunciar lo que califican de “abandono institucional” por parte del Ayuntamiento de Pamplona y la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona.
Bajo el lema “Frente al abandono institucional, auzolan y solidaridad”, residentes del edificio y colectivos vecinales han retirado durante la mañana grandes cantidades de basura acumulada en el entorno, ante la falta —según denuncian— de contenedores suficientes y tras el corte de suministros básicos como el agua y la luz.
“Aquí viven personas”
En una asamblea abierta celebrada a las 13.00 horas, portavoces como Fátima El Mourabit, Julen Ariztegi y Virginia Izquierdo han subrayado que el objetivo de la jornada era visibilizar la realidad del espacio y combatir la “deshumanización institucional”.
“No somos aliens”, han afirmado, en referencia a la estigmatización que aseguran sufrir. “Aquí viven personas trabajadoras, muchas en situación precaria, que quieren un techo digno y poder trabajar”. Los residentes sostienen que el corte de agua y electricidad, así como la falta de medios para la recogida de residuos, responde a “una decisión política” que agrava la vulnerabilidad de quienes habitan el inmueble.
Dispuestos a pagar luz, agua y basuras
El mensaje trasladado a las instituciones navarras —entre ellas el propio Ayuntamiento, la Mancomunidad y el Gobierno foral— ha sido claro: los residentes aseguran estar dispuestos a abonar las tasas correspondientes de luz, agua y recogida de basuras para poder vivir “con dignidad y en condiciones de salubridad”.
Según han denunciado, la falta de contenedores suficientes había generado problemas higiénicos que este sábado han tratado de paliar mediante trabajo comunitario. “Hay muchos que queremos mantener el sitio limpio para evitar las ratas, pero si no ponen contenedores, nuestro esfuerzo no servirá para nada”, explicaba Adil, vecino del edificio.
Para Mohammed, argelino, uno de los chefs, “lo que más me preocupa ahora es que la policía patrulle constantemente Aranzadi; te pueden poner una multa con cualquier excusa y bloquear la posibilidad de la regularización para siempre”.
Fouad apenas habla castellano, pero a sus 19 años y después de atravesar Turquía, Eslovenia, Italia y Francia en busca de trabajo tiene claro que “no quiero ninguna ayuda, no quiero que el ayuntamiento me regale nada; solo quiero que me dejen trabajar y que me dejen vivir tranquilo”.“Ante el abandono institucional” -dice uno de los jóvenes magrebíes que pernocta en Katakrak y que prefiere no dar su nombre- “la campaña de Negu Gorriak ha demostrado que la gente cuando se organiza, se apoya mutuamente y trabaja por lo de todos y no solo por lo suyo, es capaz de todo”.
Lo que las instituciones han abandonado, la solidaridad vecinal lo ha rescatado hoy, demostrando que la convivencia y el cuidado mutuo son la única respuesta efectiva frente a la exclusión.
La frontera no está en Melilla, sino en una ventanilla de la administración
Los portavoces han recordado que “el ICE estadounidense es solamente la cara más violenta del capitalismo racial y de la implantación de fronteras internas, pero que las instituciones navarras hacen algo muy similar por medio de la denegación del padrón”. Haciendo referencia a la rueda de prensa encabezada por diversos colectivos sociales de la ciudad de la semana pasada, en la que se denunciaba las prácticas ilegales del ayuntamiento de Iruñea con respecto al padrón, han señalado que “las instituciones navarras no necesitan, en este momento, levantar un muro de hormigón ni tampoco desplegar patrullas paramilitares por la ciudad: les basta con cortar el grifo del agua, denegar 500 padrones de forma arbitraria o dar orden a la Policía Foral para que pida la documentación a personas que parezcan magrebíes”. “El apartheid burocrático de las instituciones navarras sigue la misma lógica que las redadas del ICE en EE.UU. o las patrullas de Frontex en el Mediterráneo: disciplinar y castigar a la mano de obra migrante”.
“Sin necesidad de salir de Navarra” han sentenciado “podemos observar los dos modelos de ‘gestión’ de la mano de obra migrante: mientras que la derecha foral en Tutera anuncia el uso de la policía local para desempadronar activamente a personas sin papeles, la izquierda en Iruñea obtiene los mismos resultados mediante el entorpecimiento ilegal de los empadronamientos” tal y como sentenció el TAN hace pocos días.







