Vender una vivienda no es una operación cualquiera. Para muchas personas es la decisión económica más importante de su vida y, en muchos casos, también una de las más emocionales. No se trata solo de metros cuadrados, sino de recuerdos, etapas vitales y expectativas de futuro. En ese terreno delicado es donde trabaja Habitare Pamplona, la inmobiliaria dirigida por Uxua y Carol, con una idea clara: la confianza no se exige, se construye.
“Lo primero es que la persona se sienta tranquila”, explican. Y esa tranquilidad no nace de promesas rápidas ni de precios inflados, sino de información, cercanía y un proceso claro desde el primer momento.
La captación empieza con una conversación
Cuando un propietario contacta con Habitare, el proceso no arranca con una tasación automática ni con un discurso comercial cerrado. Arranca con una cita presencial. Puede ser en la oficina o en la propia vivienda, según lo que resulte más cómodo para el propietario.
“Necesitan conocernos, ver cómo trabajamos y entender que vamos a acompañarles en todo el proceso”, señalan. Vender una vivienda implica dudas, miedos y, muchas veces, una carga emocional fuerte. Por eso, poner cara y voz a quienes van a gestionar la operación es fundamental.
Desde el primer encuentro, Habitare deja claro algo esencial: no hay decisiones unilaterales ni información oculta. Todo se explica con detalle, desde el valor real del piso hasta los tiempos estimados y las estrategias de venta.
El valor emocional frente al valor de mercado
Uno de los momentos más delicados del proceso es hablar del precio. Para el propietario, su vivienda tiene un valor emocional incuestionable: allí ha vivido, ha criado a sus hijos o ha pasado los momentos más importantes de su vida. Pero el mercado no valora emociones, valora datos.
“Hay que hacerlo con mucho cariño”, explican. “Empatizando, pero ayudando a despersonalizar la vivienda”.
El comprador no conoce esa historia. No sabe quién jugó en ese pasillo ni qué significó ese salón para una familia. Por eso, el trabajo de Habitare consiste en traducir una vivienda cargada de emociones en un producto atractivo y realista para el mercado.
Cómo se fija un precio realista (y honesto)
La tasación no se hace “a ojo” ni mirando anuncios en portales inmobiliarios. Habitare trabaja con herramientas profesionales y bases de datos especializadas, conectadas con:
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Registro de la Propiedad
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Notarías
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Bases de datos inmobiliarias propias
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Red de agencias AINA (14 agencias colaboradoras)
Gracias a ello, pueden saber qué se ha vendido realmente, no a qué precio se anunció. Una diferencia clave que muchos propietarios desconocen.
“Un piso que se anunciaba por 300.000 euros no significa que se haya vendido por ese precio”, explican. Sin embargo, ese error es habitual y genera expectativas poco realistas.
La combinación de datos objetivos, experiencia diaria y conocimiento del pulso del mercado permite fijar un precio ajustado a la realidad, que es la base para vender sin eternizar el proceso.
El mercado cambia, y muy rápido
Uno de los factores que Habitare subraya es la volatilidad del mercado inmobiliario actual. Lo que ocurría hace un año no sirve como referencia válida hoy. Incluso los últimos meses han marcado diferencias claras.
“En siete u ocho meses ha cambiado todo”, señalan. La escasez de oferta, la alta demanda y la facilidad de acceso a financiación han generado un contexto muy específico.
Los bancos están concediendo préstamos, el alquiler se ha encarecido y muchas personas prefieren comprar porque la cuota hipotecaria es inferior al alquiler. Todo ello influye directamente en los tiempos y en la estrategia de venta.
Un plan de marketing para cada vivienda
Una vez fijado el precio y firmado el encargo, comienza el trabajo visible. Habitare no aplica fórmulas estándar: cada vivienda tiene su propio plan de marketing.
Este puede incluir:
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Reportaje fotográfico profesional
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Vídeo y acciones de “home coaching”
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Acciones específicas en el barrio
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Ajustes estéticos según el estado del piso
No es lo mismo una vivienda heredada, vacía y anticuada, que un piso habitado. Tampoco es igual un inmueble listo para entrar a vivir que otro que necesita pequeñas mejoras. La estrategia se adapta a cada caso.
Facilitar la vida al vendedor (y al comprador)
La comodidad es una prioridad. Si el propietario vive en el piso, se ajustan los horarios de visita para molestar lo menos posible. Si está vacío, la gestión es total. El objetivo es claro: hacer el proceso fácil para ambas partes.
“No se trata solo de vender, sino de que nadie viva el proceso como una carga”.
Gestión integral hasta la entrega de llaves
Habitare gestiona absolutamente todo:
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Documentación
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Certificado energético
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Cédula de habitabilidad
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Coordinación con bancos
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Notaría
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Acompañamiento postventa
El propietario no tiene que preocuparse por nada. Incluso después de la venta, se asesora sobre suministros, registros y trámites pendientes.
Vender con información, no con ansiedad
En un mercado donde abundan los mensajes de “vendido en 24 horas”, Habitare prefiere ser prudente. Sí, un piso bien puesto en precio puede venderse rápido, pero no se prometen plazos irreales.
“Podemos dar fechas si el precio es el adecuado”, explican. Y también explicar qué ocurre si se decide salir al mercado por encima de la realidad: más tiempo, posibles bajadas futuras y desgaste emocional.
La clave: tranquilidad
Al final, el valor diferencial de Habitare no es solo vender pisos. Es acompañar personas. Informar, escuchar, explicar y asumir la gestión completa para que el propietario solo tenga que tomar decisiones con seguridad.
Porque vender una vivienda no debería ser una fuente de estrés, sino un proceso claro, humano y bien guiado.
Habitare Pamplona
https://www.habitare-pamplona.com/es/inicio
Monsterio de la Oliva 9-Oficina 5- 31011 Pamplona - Iruña (Navarra)
Tel: 948 197 111






