El alcalde de Pamplona, Joseba Asiron Saez, conmemoró el 101 cumpleaños de Ángela Caño este jueves en un centro de la ciudad. La homenajeada, originaria de El Maíllo en Salamanca, recibió un ramo de flores, un pin y el pañuelo con el escudo de la ciudad como reconocimiento a su longevidad y dedicación a su familia.
Ángela Caño, quien llegó a Burlada hace más de 50 años junto a su esposo por motivos laborales, ha dedicado su vida al cuidado de su familia. Como hermana mayor de seis, se encargó de sus hermanos, luego de sus padres y finalmente de sus hijos, Antonio y Jose Mari. Estos la acompañaron en el acto, junto a otros familiares.
Ángela Caño: una vida de dedicación y trabajo
A pesar de su timidez, Ángela compartió su receta para la longevidad: comer poco, caminar mucho y trabajar arduamente. Estas prácticas han sido constantes en su vida, permitiéndole alcanzar una edad tan avanzada. En su tiempo libre, se ha dedicado a labores de vainica, bordado y costura, pasatiempos que aún practica en la residencia Amavir Oblatas de Pamplona.
El alcalde Joseba Asiron Saez destacó la importancia de reconocer a personas como Ángela, quienes son ejemplos de dedicación y esfuerzo. Su historia es un testimonio de una vida entregada al bienestar de su familia y al trabajo constante, valores que el alcalde considera fundamentales para la comunidad.
Un homenaje en familia
Durante el evento, Ángela estuvo rodeada de sus seres queridos, quienes celebraron junto a ella este hito especial. Sus hijos, Antonio y Jose Mari, y otros miembros de la familia se unieron al homenaje, mostrando el cariño y respeto que sienten por ella. La celebración fue un momento emotivo que reflejó el amor y la unión familiar.
Ángela Caño continúa disfrutando de sus aficiones en la residencia donde vive, demostrando que la edad no es un impedimento para seguir haciendo lo que le gusta. Sus habilidades en vainica, bordado y costura son un legado que ha mantenido a lo largo de los años y que ahora comparte con los demás residentes.





