Un consorcio liderado por la empresa Seguridad Sistemas Navarra (SSN), junto a la Universidad Pública de Navarra (UPNA) y otras cuatro firmas forales, ha culminado con éxito el desarrollo de nuevos materiales de construcción capaces de descontaminar el aire. Esta tecnología, enmarcada en el proyecto ENERCON, utiliza la fotocatálisis para transformar superficies urbanas como fachadas y carreteras en agentes activos que eliminan gases de efecto invernadero aprovechando la luz solar.
El avance se basa en el uso de dióxido de titanio (TiO2) integrado en hormigones y revestimientos. Este componente activa reacciones químicas que descomponen partículas en suspensión y óxidos de nitrógeno, convirtiéndolos en sustancias inocuas. Según el investigador José Javier Astrain, este modelo permite que los edificios no solo reduzcan su consumo, sino que limpien activamente su entorno, alineándose con los objetivos europeos de descarbonización y economía circular.
Monitorización y certificación con tecnología digital
Además de la creación del material, el proyecto ha desarrollado un sistema de sensores avanzados que mide en tiempo real la reducción de contaminantes. Estos datos se transforman en indicadores denominados ECO-COST, que acreditan de forma científica la actividad descontaminante de cada superficie construida.
Para garantizar la transparencia de estos resultados, la UPNA ha diseñado una plataforma digital basada en la tecnología Hashgraph. Este sistema permite auditar y certificar de forma trazable las emisiones eliminadas, abriendo la puerta a su conversión en bonos de carbono equivalentes que podrían comercializarse en mercados de emisiones.
Nuevo modelo de negocio para la construcción en Navarra
La iniciativa, que ha contado con un presupuesto de 1,5 millones de euros, posiciona a Navarra a la vanguardia de la construcción sostenible. Al permitir la trazabilidad total de la descontaminación, las empresas del sector pueden acreditar sus ahorros ambientales y generar excedentes comerciales.
Este enfoque facilita una transición hacia la neutralidad climática que no depende exclusivamente de subvenciones, sino de la rentabilidad de los propios activos ecológicos generados. El proyecto sitúa a la Comunidad Foral en una posición estratégica dentro de la Estrategia de Especialización Inteligente (S4), promoviendo ciudades más saludables y tecnológicamente avanzadas.






