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Stubborn Lighting; por qué un buen proyecto de iluminación necesita diferentes capas de luz

Iluminar correctamente un espacio no consiste simplemente en colocar suficientes puntos de luz. En arquitectura e interiorismo, un buen proyecto combina...

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Iluminar correctamente un espacio no consiste simplemente en colocar suficientes puntos de luz. En arquitectura e interiorismo, un buen proyecto combina diferentes tipos de iluminación para crear profundidad, destacar materiales y adaptar cada zona a su función.

Esta forma de trabajar es uno de los principios sobre los que Stubborn Lighting desarrolla su propuesta de iluminación técnica para viviendas, hoteles, espacios comerciales y proyectos contract.

«Un espacio completamente iluminado de manera uniforme suele ser un espacio sin profundidad. La luz también tiene que crear sombras, contrastes y jerarquías», explica Daniel Costa Corella, CEO de Stubborn Lighting.


La iluminación general constituye únicamente la primera capa. A partir de ella pueden incorporarse focos empotrados, proyectores orientables, sistemas de carril, iluminación lineal integrada o puntos de acento destinados a destacar paredes, cuadros, mobiliario o determinados elementos arquitectónicos.

Para Stubborn Lighting, el objetivo no es llenar el techo de luminarias, sino utilizar únicamente aquellas necesarias y controlar con precisión el efecto que produce cada una.

Factores como el ángulo de apertura del haz, la temperatura de color, el índice de reproducción cromática (CRI) o la regulación de intensidad permiten modificar considerablemente el resultado de una misma arquitectura.

Esta capacidad resulta especialmente importante en hoteles. Una recepción necesita una iluminación diferente a la de un restaurante, un pasillo o una habitación, aunque todos los espacios deban mantener una identidad visual común.

Los sistemas regulables permiten además modificar las escenas a lo largo del día y adaptar la atmósfera del establecimiento a diferentes usos.

Para Daniel Costa Corella, el resultado final debería percibirse antes que la propia tecnología: «Cuando un proyecto está bien iluminado, normalmente no piensas en las luminarias. Simplemente sientes que el espacio funciona».

Una filosofía basada en utilizar la tecnología para conseguir algo aparentemente sencillo: poner la luz exactamente donde la arquitectura la necesita.

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