Osasuna Magna volvió a sonreír en Anaitasuna tras el parón liguero. Y lo hizo a lo grande, derrotando por 6-3 al vigente campeón, Jimbee Cartagena, en un encuentro vibrante, intenso y repleto de alternativas. Hubo goles, ocasiones, tensión y porterazos. Un duelo de los que levantan al público del asiento y reafirman a un equipo que necesitaba dar un golpe sobre la mesa.
Los de Miguel Hernández salieron enchufados, conscientes de la entidad del rival. A los tres minutos llegó el 1-0: penalti sobre Dani Saldise que el propio capitán transformó con seguridad. El arranque verde era prometedor, aunque el Jimbee no tardó en demostrar por qué es el campeón. En el minuto 7, Osamanmusa equilibraba el marcador en el segundo palo (1-1).
No se descompuso el conjunto navarro. Ihor Korsun tuvo una gran ocasión para devolver la ventaja, pero su disparo centrado lo detuvo Chispi, protagonista bajo palos junto a Asier Llamas en una noche de intervenciones de mérito. El 2-1 llegó tras una acción eléctrica de Pachu por banda derecha; su punterazo lo desvió Darío hacia su propia portería. Sin embargo, el propio Darío se resarció un minuto después firmando el 2-2 (min. 16). Antes del descanso, Jhonatan Linhares dispuso de un doble penalti que no encontró portería.
El inicio de la segunda parte trajo el único momento de ventaja murciana. Tomaz culminó un gran disparo para el 2-3 apenas dos minutos después de la reanudación. Fue el aviso que activó el modo competitivo de los de Irurtzun.
En apenas un minuto, Osasuna Magna volteó el partido. Gustavo Marra empató (3-3) culminando un saque de esquina al segundo palo con un golpeo potente y preciso. Acto seguido, Dani Saldise robó en media pista y definió con determinación para firmar el 4-3 y su doblete personal. El campeón quedó tocado.
Con el rival grogui, los verdes fueron letales al espacio. Josu Mendive hizo el quinto en el minuto 32 tras una acción de fe y zancada larga, rematando casi en caída. Y pocos segundos después, Pachu cerraba la cuenta con el 6-3 definitivo.
Jimbee lo intentó atacando de cinco en los minutos finales, pero sin puntería ni claridad ante un equipo navarro sólido y eficaz. La pegada verde en la segunda parte resultó decisiva.
La noche dejó además un momento emotivo: el regreso de Juninho a Anaitasuna. Con el partido ya concluido, el brasileño recibió el cariño de su antigua afición y fue manteado por sus excompañeros. El Xota fue el club que le abrió las puertas de la Primera División y el pabellón lo recordó con un aplauso cerrado.
Con esta victoria, Osasuna Magna toma aire y abre una brecha prudencial respecto a los puestos de descenso. Más que tres puntos: una reafirmación ante el campeón y una noche para creer.






