Plena inclusión Navarra ha iniciado el proyecto piloto Apoyos Autodirigidos, una iniciativa innovadora que busca transformar el modelo tradicional de atención a personas con discapacidad intelectual o del desarrollo. La propuesta sitúa a la persona en el centro, otorgándole capacidad real de decisión sobre su plan de vida y los apoyos que necesita para desarrollarlo.
El proyecto introduce un sistema más flexible y personalizado que puede actuar como alternativa y complemento al actual modelo de plazas y servicios sociales. A través de este pilotaje, las personas participantes reciben un presupuesto individual que gestionan directamente para organizar y contratar los apoyos que consideran más adecuados, siempre con el acompañamiento y supervisión de profesionales especializados.
La experiencia navarra forma parte de una batería de proyectos experimentales promovidos por Plena Inclusión España en distintas comunidades autónomas, como Aragón, Canarias, Cataluña, Extremadura y Navarra. En la Comunidad Foral participan seis personas con perfiles diversos, tanto en edad como en trayectoria vital y necesidades de apoyo, lo que permitirá evaluar el funcionamiento del modelo en contextos diferentes y extraer conclusiones útiles para su posible extensión.
El objetivo es fomentar una mayor autonomía y control sobre las decisiones cotidianas, impulsando la vida independiente y la participación activa en el entorno comunitario. El modelo explora vías complementarias al sistema tradicional, reforzando el arraigo en el entorno natural de cada persona y promoviendo apoyos ajustados a sus preferencias y aspiraciones.
El proyecto cuenta con el impulso del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 y está cofinanciado por el Fondo Social Europeo Plus (FSE+). En Navarra, la supervisión corre a cargo de la Agencia Navarra de Autonomía y Desarrollo de las Personas, que garantiza su adecuación al marco normativo foral.
Con esta iniciativa, Plena inclusión Navarra da un paso más en su labor de defensa de derechos y mejora de la calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo y sus familias, apostando por modelos de apoyo que priorizan la autodeterminación, la inclusión y la igualdad de oportunidades.








