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Rex Casa de Comidas: el templo pamplonés donde la tradición se cocina a fuego lento

Pinchos premiados, casquería artesanal y una terraza única: Rex reivindica la cocina navarra de toda la vida

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Eneko a la derechay Ángel a la izquierda

Trece años después de iniciar una nueva etapa bajo la dirección de Eneko y su equipo, Rex Casa de Comidas continúa siendo uno de esos lugares imprescindibles de Pamplona donde tradición y modernidad conviven sin artificios. El histórico establecimiento, conocido durante décadas por generaciones de pamploneses, mantiene intacta la esencia de las casas de comidas clásicas, pero con una cocina inquieta que evoluciona sin perder sus raíces.

Ubicado en una de las zonas más tranquilas y agradables de la ciudad, Rex ha conseguido algo cada vez más difícil: convertirse en un espacio versátil capaz de funcionar como cafetería, bar de pintxos, restaurante de menú diario y referencia gastronómica para quienes buscan producto, cocina casera y autenticidad.

“Intentamos elaborarlo todo nosotros”, resume Eneko mientras repasa una carta que mezcla los sabores más reconocibles de Navarra con propuestas contemporáneas y un trabajo técnico que va mucho más allá de lo habitual en un bar de pintxos.


Y esa filosofía se percibe desde el primer vistazo a la barra.

Pintxos clásicos… y otros que sorprenden

En Rex conviven los grandes clásicos del pintxo navarro con creaciones propias que reflejan la evolución de su cocina. El cliente puede encontrar desde el tradicional pincho de chistorra o la ensaladilla rusa hasta elaboraciones mucho más sofisticadas.

Entre las propuestas que más llaman la atención destaca el pintxo de chicharro macerado y marinado en casa, servido sobre pan de tomate artesanal y acompañado de dos tipos de alioli: uno de lima y otro inspirado en la gilda. Una combinación fresca, potente y muy distinta a lo habitual.

La alcachofa frita se ha convertido también en uno de los grandes reclamos de temporada. Lejos de las tempuras convencionales, en Rex la escaldan previamente y la trabajan con harina de arroz para lograr un crujiente especialmente ligero. El resultado es un bocado delicado y sorprendente que resume perfectamente la línea del local: cocina reconocible, pero trabajada con mimo y personalidad.

Otro de los imprescindibles es el roast beef con salsa tártara casera, una elaboración que comparte protagonismo con una de las recetas más demandadas por los clientes: la crepe de borraja rellena de mejillones, marisco y algas. “Últimamente no la puedo cambiar porque me la siguen pidiendo”, reconoce Eneko entre risas.

La creatividad también aparece en propuestas como el brioche de gorgonzola y pera, acompañado de semillas caramelizadas y mermelada de arándanos, o en la apuesta por ostras procedentes del norte de Normandía, seleccionadas por su calidad.

Muchos de estos pintxos han recibido premios gastronómicos en concursos locales, algo que avala el trabajo constante de una cocina que no deja de experimentar.

La defensa de la cocina tradicional

Sin embargo, si hay algo que define verdaderamente a Rex es su reivindicación de la cocina tradicional navarra. Aquí no se entiende la gastronomía sin fondo, sin tiempo y sin recetas heredadas.

Los callos, los menudicos, las manitas de cordero o la oreja forman parte esencial de la identidad del establecimiento. Todo se limpia, prepara y cocina en el propio local, siguiendo recetas familiares y procesos lentos.

“Las manitas son la receta de mis abuelos”, explica Eneko con orgullo. Los asados, por ejemplo, se elaboran a baja temperatura y se confitan durante horas. La oreja se cocina lentamente antes de marcarla a la plancha, consiguiendo una textura melosa que, según el propio cocinero, “se puede comer hasta la ternilla”.

La casquería ocupa un lugar protagonista en la carta durante todo el año, algo cada vez menos frecuente en la hostelería actual. Lejos de esconderla, Rex la reivindica como parte fundamental del patrimonio gastronómico navarro.

También destacan productos emblemáticos como la chistorra de Zubiri o la morcilla guipuzcoana de verduras de Orio, premiada durante años como una de las mejores de Euskadi. En Rex la escaldan antes de cocinarla para eliminar parte de la grasa sin perder intensidad de sabor, y la sirven acompañada de cebolla caramelizada.

El resultado es una cocina reconocible, contundente y profundamente honesta.

Menús para todos los públicos

El restaurante ofrece menú del día entre semana y menú especial los fines de semana, adaptando su propuesta al momento y al tipo de cliente.

Por las mañanas y mediodías predominan las fórmulas más tradicionales, mientras que las tardes y noches están pensadas para el picoteo y el compartir.

El menú de fin de semana resume perfectamente la personalidad de la casa. Incluye varios entrantes al centro donde nunca falta la cecina —producto que el local quiere potenciar especialmente— junto a ensaladas de temporada y la ya famosa crepe de borraja.

Después llegan los platos principales de carne o pescado, elaborados con el mismo criterio de cocina pausada y producto fresco.

La recomendación del equipo es clara: reservar con antelación. Encontrar mesa en Pamplona durante el fin de semana no siempre resulta sencillo, y Rex se ha consolidado como una de las opciones favoritas tanto para locales como para visitantes.

Una terraza privilegiada en el corazón de Pamplona

Si hay un elemento que distingue especialmente a Rex es su terraza. En una ciudad donde cada vez cuesta más encontrar espacios tranquilos al aire libre, el restaurante presume de una de las terrazas más agradables y silenciosas de Pamplona.

Sin tráfico cercano y rodeada de vegetación, ofrece sombra natural durante las tardes de verano y sol por las mañanas. “Las sombrillas están casi para decorar”, bromea Eneko.

El espacio puede albergar hasta 90 personas, aunque para las comidas se redujo la capacidad a unas 45 plazas tras la pandemia, priorizando la comodidad y la amplitud entre mesas.

En el interior, el restaurante puede recibir a unas 80 personas más, consolidándose como un local de gran capacidad pero con ambiente cercano y familiar.

Producto, artesanía y cocina sin atajos

En tiempos de elaboraciones industriales y productos precocinados, Rex reivindica el trabajo artesanal. “No trabajamos nada de puerta”, insiste Eneko.

Las croquetas son caseras. Los aliolis se elaboran en cocina. Los asados se trocean y cocinan allí mismo. Incluso el costillar de Angus llega entero antes de ser preparado pieza a pieza.

Ese nivel de implicación también se traslada a la carta de vinos. Rex apuesta por referencias de distintas denominaciones de origen españolas, incluyendo bodegas menos conocidas que permiten descubrir etiquetas fuera de los circuitos comerciales habituales.

Antes de incorporar cualquier vino a la carta, el equipo los cata personalmente y analiza no solo su calidad, sino también su relación calidad-precio.

La filosofía es sencilla: ofrecer vinos honestos y accesibles que acompañen bien la cocina.

El café como seña de identidad

Aunque la cocina acapara buena parte del protagonismo, el café ocupa también un lugar importante en la experiencia de Rex.

El establecimiento trabaja con un café premium de tueste medio y mantiene un control técnico constante sobre la maquinaria. “Vienen todas las semanas a revisar la máquina”, explica Eneko.

Puede parecer un detalle menor, pero refleja una forma de entender la hostelería donde cada elemento importa.

Mucho más que un restaurante

Quizá esa sea precisamente la clave del éxito de Rex Casa de Comidas: no intenta ser un restaurante de moda ni una propuesta gastronómica impostada. Su valor está en la coherencia.

Es un lugar donde conviven el pincho rápido de barra con la cocina lenta de los guisos; donde la tradición no está reñida con la creatividad; donde se puede tomar un café premium por la mañana y terminar compartiendo ostras y vino al caer la tarde.

En una época marcada por conceptos efímeros y tendencias pasajeras, Rex representa algo mucho más difícil de conseguir: identidad propia.

Y eso, en una ciudad tan gastronómica como Pamplona, sigue siendo uno de los mayores reconocimientos posibles.

Contacto: 

Pl. de La Libertad, 0, 31001 Pamplona, Navarra

Teléfono: 948 23 10 28

https://casadecomidas.net/

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Cerrado

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10:00–17:00, 18:00–23:00

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