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En España un avión choca con un pájaro cada tres horas, y muchos de esos golpes se podrían evitar

Proportione —estrategia, tecnología y personas— publica BirdRisk, una aplicación gratuita que cruza veinte capas de datos para enseñarle al piloto...

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Proportione —estrategia, tecnología y personas— publica BirdRisk, una aplicación gratuita que cruza veinte capas de datos para enseñarle al piloto dónde están los pájaros antes de encontrárselos. 'Un Waze del aire'

Cada tres horas, en algún punto del cielo español, un avión se cruza con un pájaro y alguien rellena un parte. Casi ocho al día. En mayo de 2022, el mes con más registros de toda la serie, uno cada hora y veinte minutos.


Dicho así impresiona, pero impresiona menos de lo que parece: casi todos esos encuentros no dejan más rastro que el papeleo. Menos de uno de cada cien acaba en algo serio.

"Algunos, sin embargo, acaban. Entre 2017 y 2022 la Agencia Estatal de Seguridad Aérea contó trece sucesos graves por choque con aves: cinco accidentes y ocho incidentes serios. Poco más de dos al año. Un muerto y un herido. Y es al mirar de cerca esos trece cuando aparece lo que casi nadie espera".

Porque uno piensa en un pájaro contra un avión y piensa en un despegue, en un aterrizaje o en el aeropuerto, que es donde están las patrullas de fauna, los cañones de gas y los halcones adiestrados. "Pues no. De esos trece sucesos graves, seis ocurrieron en ruta: en pleno vuelo, a kilómetros de la pista y de toda esa maquinaria. Más que en aproximación. Más que en despegue. Más que en los alrededores del aeródromo".

Tampoco les ocurrió a los aviones que uno imagina. De las trece aeronaves, ocho eran aparatos pequeños: avionetas, ultraligeros, un planeador. Cuatro volaban por gusto y tres eran vuelos de escuela. "De manera que la peor parte se la lleva la aviación ligera, la de los aeroclubes de fin de semana, que es precisamente la que vuela donde no hay nadie espantando pájaros".

"Y el pájaro tampoco es cualquiera. Los gorriones y los vencejos dan los sustos; las aves grandes dan los disgustos. En España eso tiene nombre y apellido: el buitre leonado, que aparece en ocho de esos trece casos".

"Conviene detenerse aquí, porque es el detalle que lo cambia todo: esto no pasa al azar". Se concentra en verano, se concentra en unas zonas concretas —seis de cada diez encuentros con buitres se dieron alrededor de Madrid— y se concentra en un puñado de especies. Un buitre no aparece en cualquier sitio ni a cualquier hora: aparece donde hay una térmica que lo sostenga, y a la hora en que esa térmica se levanta. Una gaviota no está en cualquier parte: está donde hay un vertedero. Los bandos no se posan en cualquier campo, sino en el que acaban de segar.

"Todo eso, en realidad, se sabe. Está escrito en los datos desde hace años. Lo que no había hecho nadie era ponérselo delante al piloto".

Eso es BirdRisk, la aplicación que acaba de publicar Proportione, y funciona como un Waze del aire. El piloto dibuja la ruta con el dedo sobre el mapa y la pantalla se le colorea según el riesgo de encontrarse con aves a lo largo del camino. Cambia con la hora del día. Cambia con la altura a la que vaya a volar. Y avisa cuando se entra en una zona más movida, igual que el navegador del coche avisa de una retención tres kilómetros antes de llegar a ella.

Debajo de ese mapa hay veinte capas de datos cruzándose a la vez. Corredores migratorios, térmicas, embalses, vertederos, rastrojos recién segados, incendios activos, tendidos eléctricos, parques eólicos, contaminación lumínica, viento favorable a la migración, densidad de tráfico aéreo y millones de observaciones reales, anotadas una a una por naturalistas de medio mundo en los grandes registros internacionales de avistamiento de aves. Veinte señales que por separado no dicen gran cosa y que juntas dibujan un mapa razonablemente fiable de dónde va a haber pájaros dentro de dos horas.

"Lo que la aplicación no hace, y conviene subrayarlo, es decidir. No dice si volar, ni cuándo, ni por dónde. Enseña el riesgo y se aparta. La decisión es del piloto al mando, como lo ha sido siempre en la aviación y como debe seguir siéndolo".

"BirdRisk no recomienda nada: muestra dónde y cuándo hay más probabilidad de encontrarse con aves, y solo sobre el territorio para el que el modelo está calibrado. La decisión es siempre del piloto al mando", afirma Javier Cuervo, cofundador de Proportione.

El modelo está calibrado para la península ibérica, España y Portugal, y la aplicación puede descargarse en la App Store de los dos países. Es gratuita y lo seguirá siendo durante este año. Funciona además sin cobertura, que en avioneta es más norma que excepción.

BirdRisk: Bird Strike Risk, para iPhone con iOS 17 o superior. Más información en birdrisk.com

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