Santos Cerdán ha acudido este miércoles al juzgado de Tafalla para cumplir, como cada día 1 y cada día 15 de mes, con su obligación de firma periódica derivada de la causa judicial que le mantiene investigado. A diferencia de otras comparecencias anteriores, en esta ocasión el exsecretario de Organización del PSOE sí se ha detenido brevemente ante los medios de comunicación para responder a las preguntas de los periodistas.
Cerdán ha insistido en que se considera una víctima y ha pedido a los presentes que antes de interpretar sus palabras o su situación judicial lean el libro que publicó ayer, titulado La Caída. "Creo que soy una víctima y en el libro lo cuento de forma clara", ha afirmado, reprochando a algunos periodistas que estuvieran haciendo lecturas que, a su juicio, no se ajustan a lo que él mismo relata en sus memorias.
Preguntado por si se siente maltratado por su antiguo partido, ha sido tajante al negarlo, evitando en todo momento cualquier crítica directa a sus excompañeros socialistas. Su reivindicación central ha girado en torno a la presunción de inocencia, un derecho que, según ha recordado, corresponde a todos los ciudadanos con independencia de la causa que se les impute. Ante las preguntas sobre cómo compagina esa defensa con la posición de víctima que reclama para sí mismo, Cerdán ha remitido de nuevo a la lectura del libro como única vía para entender una cierta versión de los hechos.
Un bestseller desde el primer día
La Caída, publicado ayer, se ha convertido en apenas veinticuatro horas en uno de los libros más vendidos, según ha podido conocerse tras su salida al mercado. En sus páginas, Cerdán repasa episodios políticos de calado, entre ellos el proceso de negociación que en 2019 permitió la formación del primer Gobierno de Navarra liderado por María Chivite, marcado por las gestiones que tuvo que mantener con la dirección federal del partido en Madrid para lograr que se aceptara la singularidad política de la comunidad foral.
Según su relato, el desenlace se produjo el 6 de julio de aquel año, coincidiendo con el inicio de las fiestas de San Fermín, cuando recibió una llamada de Pedro Sánchez autorizando formalmente el inicio de las negociaciones, exigiéndole mantenerlo informado de cada paso antes de cerrar cualquier acuerdo.
El libro también dedica un amplio espacio a su paso por prisión. Cerdán relata su ingreso en el centro penitenciario de Soto del Real, decretado tras su declaración ante el Tribunal Supremo el 30 de junio de 2025 por un presunto riesgo de destrucción de pruebas, y describe el traslado en furgón policial, con temperaturas cercanas a los 50 grados, como una experiencia asfixiante. Según cuenta, tuvo que entregar sus pertenencias personales, incluidos el traje, los zapatos y el anillo de casado, al ingresar en el módulo.
En sus memorias asegura que lo más difícil de sobrellevar no fue tanto el reducido espacio de la celda como las largas horas de soledad diaria, que describe como un tiempo que se repite sin avanzar. Relata también que, durante su primera semana en prisión, decidió prescindir de la televisión para evitar la exposición mediática, y que las llamadas telefónicas a su familia, limitadas a pocos minutos, resultaban especialmente duras al principio. Asimismo, desmiente las informaciones publicadas sobre un supuesto compañero de celda que habría concedido entrevistas televisivas, asegurando que pasó en solitario los casi seis meses que estuvo interno en el módulo 13.








