La Junta de Gobierno Local aprobó este jueves la adjudicación del contrato para el traslado de las seis estatuas de los reyes de Navarra desde el paseo de Sarasate hasta el parque de la Taconera. La empresa encargada será Sabbia Conservación y Restauración SL, con un presupuesto de 155.577,84 euros —un 13% menos que el precio de licitación— y un plazo de ejecución de cuatro meses. Los trabajos comenzarán en un máximo de diez días.
Antes del traslado, se revisará el estado de las esculturas y se protegerá el entorno de los jardines. El plan contempla que cada estatua, junto con su base, sea desmontada y movida individualmente. Se calcula que cada operación durará una semana, ya que las piezas —con sus pedestales— pesan entre 6.000 y 7.000 kilos. El proyecto incluye excavaciones y cimentaciones en la nueva ubicación, además de trabajos de restauración para preservar sus valores históricos.
Las esculturas, creadas en el taller del barroco italiano Doménico Olivieri y adquiridas en Madrid en 1885, representan a los reyes Íñigo Aritza, Alfonso I el Batallador, Sancho VI el Sabio, Sancho VII el Fuerte, Teobaldo I y Juana II de Evreux. Originalmente concebidas para el Palacio Real de Madrid, se trasladarán con sus actuales pedestales hasta la zona ajardinada previa al mirador este de la Taconera.
El embalaje se realizará con jaulas perimetrales adaptadas a la forma irregular de cada figura para evitar movimientos durante el transporte en camión grúa. Una vez colocadas en su nuevo emplazamiento, se acometerán los trabajos de restauración, con andamios perimetrales y técnicas de conservación que no alteren el acabado original.
La Gerencia de Urbanismo redactará además una modificación del Plan Municipal para garantizar que las esculturas mantengan el mismo nivel de protección patrimonial que tienen actualmente en Sarasate. Esta decisión responde a las recomendaciones de la Institución Príncipe de Viana, que emitió tres informes favorables al traslado, incluyendo la exigencia de un seguimiento arqueológico intensivo en la nueva cimentación.
Con esta actuación, el Ayuntamiento de Pamplona asegura tanto la conservación de las esculturas como su integración en un entorno emblemático de la ciudad, minimizando afecciones al tráfico peatonal y al arbolado de los jardines.