Cada primavera, millones de personas se levantan cansadas sin haber dormido mal, se irritan sin motivo o sienten que el cuerpo no acompaña al calendario. Cuatro de cada diez españoles son susceptibles de experimentarlo, según la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), y la explicación tiene más que ver con la biología que con el estado de ánimo.
El fenómeno se conoce como astenia primaveral y, tal como explica Julio Maset, médico del laboratorio navarro Cinfa, "es una respuesta adaptativa del organismo a cambios como el mayor número de horas de luz, el paso al horario de verano, la subida de temperaturas y las variaciones en la humedad y la presión atmosférica".
El hipotálamo, en el origen
Detrás de esa fatiga característica hay un mecanismo hormonal concreto. El hipotálamo —región cerebral especialmente sensible a las variaciones de luz— altera la secreción de endorfinas, serotonina y melatonina al cambiar el equilibrio entre horas de luz y oscuridad. El resultado es esa mezcla de cansancio, dificultad para concentrarse, dolores de cabeza, alteraciones del sueño y bajón anímico que tantos reconocen en estos días.
"Es como si nuestro cuerpo despertara de la hibernación", resume el doctor Maset. El invierno, con sus pocas horas de luz y sus temperaturas bajas, mantiene el organismo en un régimen diferente. La primavera lo obliga a reajustarse, y ese proceso tiene un coste temporal.
No es un diagnóstico, pero sí hay que atenderlo
Conviene subrayar que la astenia primaveral no constituye un diagnóstico médico ni tiene tratamiento específico. En la mayoría de los casos desaparece sola en unos días. Sin embargo, si los síntomas son muy intensos, se prolongan o van acompañados de otras manifestaciones, puede estar señalando una alergia no detectada u otro problema de salud, y en ese caso sí es recomendable acudir al centro de salud.
Mientras tanto, algunos ajustes en el estilo de vida —alimentación, descanso y actividad física— pueden aliviar los síntomas o acortar su duración.
Diez consejos para reducir los síntomas
- Cuida la alimentación. Reduce grasas e hidratos refinados y aumenta frutas, verduras y proteínas al menos una vez al día.
- Mantén un horario regular de comidas. Cinco tomas al día, sin superar cuatro horas entre ellas, y sin picar entre horas.
- Incorpora triptófano. Presente en salmón, huevos, lácteos, legumbres y cereales, ayuda al organismo a producir serotonina y melatonina.
- Cena ligero y pronto. Evita comidas copiosas por la noche y cena al menos dos horas antes de acostarte.
- Bebe suficiente agua. Entre dos y dos litros y medio diarios, principalmente agua, aunque los caldos e infusiones también cuentan.
- Reduce la cafeína. Sustituye el café y los estimulantes por infusiones digestivas o relajantes.
- Evita el alcohol y el tabaco. Ambos agravan los efectos de la astenia.
- Establece un horario de sueño fijo. Acuéstate y levántate a la misma hora, y procura dormir ocho horas.
- Muévete. Caminar, nadar, la bicicleta o el yoga a intensidad moderada liberan endorfinas y mejoran el estado de ánimo y la calidad del sueño.
- Paciencia. En la mayoría de casos, los síntomas remiten solos en pocos días sin necesidad de ningún tratamiento.







