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La UPNA pide al Ayuntamiento de Pamplona que reconsidere las torres de gran altura previstas en la Avenida de Cataluña

Uno de los argumentos más contundentes del pronunciamiento es el riesgo de que las torres proyectadas creen una barrera física y paisajística

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Una de las propuestas que data de 2019

Zona de ordenación

El Consejo de Gobierno de la Universidad Pública de Navarra aprobó el pasado 26 de mayo un pronunciamiento institucional en el que expresa su preocupación por el proyecto urbanístico que el Ayuntamiento de Pamplona tiene previsto desarrollar en el entorno del campus de Arrosadía

La Universidad Pública de Navarra (UPNA) ha dado un paso firme en el debate urbanístico que rodea al campus de Arrosadía. Su Consejo de Gobierno aprobó el 26 de mayo de 2026 un pronunciamiento oficial en el que traslada al Ayuntamiento de Pamplona su rechazo a las soluciones edificatorias de gran altura actualmente planteadas para la Avenida de Cataluña, y le insta a reconsiderar un proyecto que, a juicio de la institución universitaria, puede transformar de forma irreversible la relación entre el campus y la ciudad.

Un acuerdo que no contemplaba torres


El origen del conflicto se remonta al convenio suscrito entre la UPNA, el Gobierno de Navarra y el Ayuntamiento de Pamplona para coordinar urbanísticamente el Plan Sectorial de Incidencia Supramunicipal (PSIS) del Campus de Arrosadía con el planeamiento municipal de Pamplona. El objetivo de aquel acuerdo era, según recoge el documento, "desbloquear una ordenación urbanística pendiente desde hace décadas", mejorar la integración del campus con la ciudad, generar espacios verdes y responder a nuevas necesidades tanto de Pamplona como de la propia Universidad.

La UPNA subraya que su participación en la modificación del PSIS estuvo siempre orientada por una premisa clara: la ordenación resultante debía contribuir a "una ciudad más integrada, sostenible y amable", compatible con las necesidades de un campus universitario abierto a la ciudad. Las imágenes, los planteamientos y las referencias gráficas que se manejaron durante todo ese proceso apuntaban a una solución coherente con la continuidad de la trama urbana de Arrosadía y con una transición ordenada hacia el campus. En ningún momento, señala la universidad, se contempló que el desarrollo posterior fuera a concretarse en una sucesión de torres de gran altura.

Ahora, en el marco del proceso participativo impulsado por el Ayuntamiento para la elaboración del Plan Especial de Actuación Urbana (PEAU) del entorno de la UPNA, han salido a la luz alternativas con una intensidad edificatoria y unas volumetrías que la institución universitaria califica de preocupantes. La UPNA considera que esto supone "un cambio cualitativo relevante" respecto a lo que razonablemente cabía esperar del acuerdo original.

El riesgo de una barrera física entre el barrio y el campus

Uno de los argumentos más contundentes del pronunciamiento es el riesgo de que las torres proyectadas creen una barrera física y paisajística entre el barrio de Arrosadía y el campus universitario. Precisamente uno de los objetivos esenciales del proyecto era mejorar esa conexión, no obstaculizarla.

La UPNA advierte de que un frente residencial de elevada densidad y altura en la Avenida de Cataluña podría actuar como un "farallón divisor" que dificultaría el acceso al campus desde la ciudad, comprometería el perfil urbano y generaría "una separación física de alto nivel simbólico" con el barrio de Arrosadía. En opinión de la institución, el borde universitario debe ser un espacio de transición y encuentro, no una frontera de hormigón.

La Plaza Xavier Mina, un espacio estratégico en juego

El pronunciamiento presta especial atención a la Plaza Xavier Mina, que la UPNA considera un enclave de gran valor estratégico en la relación entre la ciudad y el campus. Su posición, su dimensión y su función potencial la convierten, a juicio de la universidad, en un espacio que debería ser tratado como punto de convivencia, continuidad urbana y conexión con la UPNA.

La institución advierte de que la implantación de volúmenes excesivos o de edificaciones que cierren visual o funcionalmente este espacio podría condicionar de forma negativa esa relación. Y recuerda, no sin cierto orgullo institucional, que el campus de Arrosadía fue diseñado por Francisco Javier Sáenz de Oiza, uno de los arquitectos más relevantes del siglo XX, lo que convierte a la UPNA en "uno de los espacios arquitectónicos contemporáneos más singulares y valorados de Pamplona y de Navarra". Cualquier actuación en su entorno, sostiene la universidad, debería estar a la altura de ese legado.

La movilidad, una condición previa, no un parche

Otro de los pilares del pronunciamiento es la movilidad. El campus de Arrosadía recibe diariamente a miles de estudiantes, docentes, investigadores, personal de administración y servicios, así como a investigadores y profesores llegados de todo el mundo. Se trata de un foco de actividad urbana de primer orden que ya genera una presión notable sobre la red viaria y los accesos del entorno.

La UPNA considera imprescindible que cualquier desarrollo urbanístico de esta magnitud se sustente en un estudio de movilidad integral, elaborado con carácter previo y suficiente, que evalúe de forma rigurosa los efectos acumulados del nuevo desarrollo residencial sobre el aparcamiento, los accesos al campus, los itinerarios peatonales y ciclistas, el transporte público, la carga y descarga, la accesibilidad universal y la seguridad de los desplazamientos.

La universidad es taxativa al respecto: el plan de movilidad sostenible no puede concebirse como "una medida correctora posterior", sino como una condición previa para definir adecuadamente la ordenación. Construir primero y resolver los problemas de movilidad después no es, en opinión de la UPNA, una opción aceptable en un entorno tan sensible.

A favor de la vivienda, pero con matices

La UPNA es cuidadosa en dejar claro que no se opone a la creación de vivienda en Pamplona ni a la necesidad de incrementar la oferta de vivienda protegida. Reconoce explícitamente "la relevancia social de ese objetivo". Sin embargo, sostiene que el derecho a la vivienda y la regeneración urbana deben hacerse compatibles con la calidad del espacio público, la suficiencia dotacional, la sostenibilidad ambiental, la cohesión social y la correcta integración del campus en la ciudad.

En definitiva, la UPNA no dice que no a la vivienda, sino que dice no a unas torres que, a su juicio, van mucho más allá de lo que exige ese objetivo y que lo hacen a costa de valores urbanos, paisajísticos y funcionales que afectan directamente a la institución y a la ciudadanía pamplonesa.

Seis peticiones concretas al Ayuntamiento

El pronunciamiento no se queda en la denuncia genérica. La UPNA traslada al Ayuntamiento de Pamplona seis peticiones concretas que espera que sean tenidas en cuenta en la redacción y tramitación del PEAU:

Primero, que se reconsidere la solución basada en torres de gran altura en el frente de la Avenida de Cataluña. Segundo, que la ordenación garantice la conexión entre Arrosadía y el campus sin crear ningún efecto barrera. Tercero, que se adopte una volumetría proporcionada, integrada en la escala urbana del entorno y coherente con las referencias del PSIS original. Cuarto, que se refuerce el papel de la Plaza Xavier Mina como espacio estratégico de conexión y convivencia. Quinto, que la ordenación definitiva quede condicionada a un estudio de movilidad integral y previo. Y sexto, que se mantenga una interlocución directa y específica con la UPNA durante todo el proceso de redacción del PEAU, dada la afección directa de la actuación sobre el campus.

El pronunciamiento, firmado por el rector Ramón Gonzalo García, ha sido aprobado por el Consejo de Gobierno y será remitido formalmente al Ayuntamiento de Pamplona para que sea incorporado al expediente del Plan Especial. La UPNA insiste en que lo hace "desde la lealtad institucional y la voluntad de colaboración", pero también desde la responsabilidad que le corresponde en la defensa de un entorno universitario "sostenible, accesible, integrado y coherente con las necesidades presentes y futuras de la comunidad universitaria y de la ciudad".

El debate está abierto. La pelota está ahora en el tejado del Ayuntamiento.

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