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Pingo Potens llega a Laba con su primer disco y una historia que va mucho más allá de la música

La banda navarra presenta el 20 de junio su álbum debut, un LP de nueve canciones nacido de una enfermedad y dos décadas de relación

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  • Pingo Potens

Hay proyectos que nacen de la ambición y proyectos que nacen de la necesidad. El de Pingo Potens pertenece claramente a la segunda categoría. David Burgui y Yoana Lobo llevaban más de veinte años juntos y otro tanto con la idea de formar una banda aparcada en algún cajón. Lo que finalmente les empujó a sacarla no fue una oportunidad ni un golpe de suerte, sino una enfermedad grave que obligó a parar, mirar alrededor y preguntarse qué estaban esperando. 

Durante la recuperación, Burgui no podía tocar la guitarra: las parestesias en las manos le dejaron sin su instrumento. Lejos de rendirse, se volcó en la composición. Yoana aprendió a tocar el bajo y empezó a escribir letras. De ahí, a un local de ensayo. Y de ahí, a un estudio propio donde grabaron todos los temas del disco. Lo que empezó como una historia de superación personal acabó convirtiéndose en un LP.

Nueve canciones y un bonus track para presentarse al mundo


El viernes 20 de junio a las 21:00 horas, Pingo Potens presenta ese disco —homónimo, como mandan los debuts con cosas que decir— en Laba, el espacio cultural de la Plaza del Castillo vinculado al impulso del euskera y la creación musical. Un escenario especialmente apropiado para un proyecto que alterna castellano y euskera con la misma naturalidad con la que respira, sin planificación previa, dejando que cada canción pida el idioma que necesita.

El concierto no será una actuación al uso. La banda ha preparado colaboraciones especiales, tanto instrumentales como vocales, que prometen mostrar capas del disco que el oyente aún no ha visto. Y llega con el rodaje de haber pasado ya por Zentral —dentro del ciclo Kuxkuxean de Navarra Music Commission— y por la sala Canalla, donde telonearon a Las Jirafas. Puedes comprar la entrada aquí.

Indie, stoner, soul y letras con algo que decir

El sonido de Pingo Potens no cabe en una sola etiqueta, y parece que eso es exactamente lo que buscan. Su estilo transita por el indie y el rock alternativo, se asoma al stoner, al soul y al blues, siempre desde una filosofía clara: el sonido de banda por encima del lucimiento individual. Cuatro músicos —David Burgui en voz y guitarra, Yoana Lobo en voz y bajo, Javier Vallés a la batería y Tania Hernández en los sintetizadores— construyendo algo que no podría hacer ninguno por separado.

Las letras no son decorado. Para Vida rinde homenaje a la activista iraní Vida Movahed y se convierte en un canto de resistencia. Diógenes reivindica vivir alejado de la acumulación compulsiva. Orgullo Pingo lanza un mensaje directo a los jóvenes: persigue lo tuyo. El amor del que habla el disco raramente es el romántico; es el de la amistad, los cuidados, la inclusión y la libertad.

La mezcla y masterización corrió a cargo de Javi San Martín en Sonido XXI, y el proyecto cuenta también con videoclips realizados por Berpiztu Audiovisuales que amplían el universo visual de las canciones.

Burgui llegó al proyecto con formación en jazz y guitarra clásica en el Conservatorio Pablo Sarasate y estudios de Magisterio Musical en la UPNA. Yoana llegó sin ese bagaje académico, aprendiendo sobre la marcha. Esa tensión entre la solidez técnica y la frescura del que empieza sin miedo es, probablemente, lo que hace que Pingo Potens suene como suena.

El 20 de junio en Laba, Plaza del Castillo 2. A las nueve de la noche. Con todo lo que hay detrás.

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