Los linfocitos T, una de las defensas del organismo frente a las enfermedades, pueden desempeñar funciones opuestas en el linfoma: en algunos casos favorecen la supervivencia de las células tumorales y, en otros, contribuyen a combatirlas. Así lo muestra un estudio liderado por el Dr. José A. Martínez-Climent, investigador principal del Grupo de Linfomas del Cima Universidad de Navarra, publicado en la revista científica Molecular Cancer.
Los linfomas son cánceres que se originan en células del sistema inmunitario. Algunos crecen lentamente y se consideran indolentes, mientras que otros, como el linfoma difuso de células B grandes, son más agresivos. Cada tipo puede evolucionar y responder al tratamiento de manera diferente.
El estudio se ha centrado en combinar linfomas portadores de la mutación MYD88 genéticamente activa con otras alteraciones genéticas, inducidas en etapas seleccionadas del desarrollo de las células B, con el fin de generar linfomas semejantes a los humanos y portadores de dicha mutación. Estos modelos mostraron comportamientos que iban desde tumores de células pequeñas clínicamente indolentes hasta linfomas difusos de células B grandes agresivos.
Los linfocitos T, un arma de doble filo
Uno de los principales hallazgos del estudio, integrado en el Cancer Center Clínica Universidad de Navarra, es que los linfocitos T desempeñan funciones opuestas según el tipo de linfoma: en los indolentes favorecieron la supervivencia de las células tumorales, mientras que en el linfoma difuso de células B grandes agresivo contribuyeron a combatirlas.
"Las características específicas de los linfocitos T se relacionaron con la eficacia de los tratamientos estándar y de nuevas inmunoterapias. Además, al actuar sobre mecanismos inmunitarios identificados en el estudio, hemos podido mejorar la respuesta terapéutica en los modelos experimentales in vivo", añade el Dr. Ion Celay, autor principal del estudio junto con la Dra. Miriam Recalde.
Los resultados muestran que las características genéticas del linfoma dan lugar a diferentes estados de su microambiente inmunitario y que estos influyen en la respuesta al tratamiento de los distintos subtipos. El estudio aporta así una prueba de concepto para personalizar el tratamiento utilizando información sobre el microambiente inmunitario del linfoma.
Base para personalizar las terapias
"Estos hallazgos nos permiten investigar de forma más específica qué mecanismos ayudan al tumor a sobrevivir y cuáles contribuyen a combatirlo. Esto representa un avance importante para mejorar el tratamiento de los pacientes, ya que aporta una base para personalizar las terapias no solo a las características genéticas del tumor, sino también a la información de su microambiente inmunitario", concluye el Dr. Martínez-Climent.
El estudio se ha realizado en el marco del CIBER del Cáncer (CIBERONC) y en colaboración con diversos hospitales y centros de investigación, como Weill Cornell Medicine (Nueva York, Estados Unidos), Sylvester Comprehensive Cancer Center (Miami, Estados Unidos), University of Cambridge (Reino Unido), el CNIO (Madrid) y la University of Duisburg-Essen (Alemania).
El trabajo ha contado con la financiación de la International Waldenström Macroglobulinemia Society, imCORE Network Roche/Genentech, el Accelerator Program Award de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), Cancer Research United Kingdom (CRUK), la Associazione Italiana Ricerca Cancro (AIRC) y el Instituto de Salud Carlos III-FIS.











