El cine español celebró este madrugada del sábado al domingo sus 40 años de Goya en una gala cargada de emoción, memoria y compromiso en el Auditori del Centre de Convencions Internacionals de Barcelona. La ciudad condal, volcada con la fiesta del cine, acogió por octava vez una ceremonia que la Academia quiso convertir en un espejo de la diversidad y la buena salud de una industria que viene de un año histórico. Sobre el escenario, el tándem formado por Luis Tosar y Rigoberta Bandini puso voz y ritmo a una velada que combinó humor, números musicales y reivindicación política y social.
La gala arrancó con ambos presentadores interpretando Hoy puede ser un gran día, un guiño a Serrat y a la propia ciudad, que marcó el tono festivo de una noche en la que se repartieron 30 estatuillas. En el patio de butacas, cineastas veteranos, nuevas voces del cine independiente, figuras de la música y representantes institucionales, con Pedro Sánchez a la cabeza, certificaban que los Goya son ya algo más que una ceremonia de premios: son un termómetro de la conversación cultural del país.
‘Los domingos’, la emoción hecha cine
La gran triunfadora de la noche fue Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa, que convirtió su condición de favorita en una victoria incontestable. El filme se alzó con cinco Goya decisivos: mejor película, mejor dirección, mejor actriz protagonista, mejor actriz de reparto y mejor guion original. La directora consolidó así una carrera que confirma que su mirada íntima, centrada en los vínculos familiares y las heridas silenciosas del día a día, ha encontrado un eco profundo en el público y la profesión.
En su discurso al recoger el Goya a la mejor dirección, Ruiz de Azúa agradeció a su equipo “haber creído en una historia pequeña, hecha de gestos y silencios”, y reivindicó el valor de un cine que se permite ser frágil para poder ser verdadero. Los domingos redondeó su reinado con la conmovedora interpretación de Patricia López Arnaiz, coronada mejor actriz protagonista por un papel que sostiene la película desde una contención desarmante, y con el trabajo de Nagore Aramburu, que se llevó el Goya a mejor actriz de reparto por su retrato de una mujer atrapada entre la lealtad y la necesidad de romper con el pasado.
La cinta sumó además el Goya a mejor guion original, también para Ruiz de Azúa, que subrayó la importancia de haber podido escribir “desde la memoria y desde la duda”, en una noche en la que quedó claro que el cine español quiere seguir explorando las zonas grises de la experiencia humana.
‘Sirât’ y el poder de lo técnico
Si Los domingos reinó en las categorías principales, Sirât, de Oliver Laxe, se impuso con fuerza en el apartado técnico, demostrando que la ambición formal y estética también tiene recompensa. La película se llevó seis Goya de sus once nominaciones: mejor música original, montaje, sonido, dirección de producción, dirección de arte y fotografía. Cada premio dibujó el retrato de una obra que apuesta por la inmersión sensorial y que encuentra en la imagen, el ritmo y el diseño sonoro su principal vía de impacto en el espectador.
La música de Kangding Ray, galardonada como mejor banda sonora original, fue uno de los elementos más celebrados, una partitura que envuelve la película en una atmósfera hipnótica. El reconocimiento al montaje y al sonido subrayó el trabajo de relojería que sostiene el relato, mientras que los premios a dirección de producción, dirección de arte y fotografía confirmaron que Sirât es, ante todo, una experiencia visual que amplía el mapa de lo que el cine español se atreve a hacer.
‘Sorda’, la nueva voz que irrumpe
La otra gran protagonista de la noche fue Sorda, de Eva Libertad, que se llevó tres Goya clave: mejor dirección novel, mejor actor de reparto y mejor actriz revelación. Libertad recogió el galardón a dirección novel con un discurso emocionado en el que dedicó la película “a quienes han sentido que su lenguaje no tenía espacio en la gran pantalla”, reivindicando la diversidad de cuerpos, lenguas y formas de comunicarse.
El premio a Álvaro Cervantes como mejor actor de reparto y el de Miriam Garlo como mejor actriz revelación confirmaron el impacto interpretativo de una película que se asoma a la discapacidad y la incomunicación huyendo del paternalismo y apostando por la complejidad de los personajes. Sorda se consolidó así como el rostro más visible de una generación de cineastas que mezclan riesgo formal con compromiso político y que encuentran en los Goya un altavoz para sus historias.
Interpretaciones que dejan huella
Más allá de Los domingos y Sorda, la categoría interpretativa masculina tuvo un nombre propio: Jose Ramón Soroiz, que se llevó el Goya a mejor actor protagonista por Maspalomas. El veterano intérprete firmó uno de los momentos más cálidos de la noche al dedicar el premio a “todos los actores que han envejecido sin dejar de esperar su gran papel”, arrancando una ovación de un auditorio que se puso en pie.
En el capítulo de los nuevos rostros, el premio a mejor actor revelación recayó en Antonio “Toni” Fernández Gabarre por Ciudad sin sueño, un reconocimiento que muchos interpretaron como un espaldarazo a la presencia gitana en el cine español contemporáneo. Fernández Gabarre habló de la importancia de “no aparecer solo cuando hay que hablar de marginalidad” y pidió más personajes complejos y alejados del tópico para las comunidades racializadas.
Guiones, oficios y el corazón de las historias
La escritura tuvo también su momento de gloria en una gala que confirmó que las historias bien contadas siguen siendo la columna vertebral del cine. Además del guion original de Los domingos, el Goya a mejor guion adaptado fue para Joaquín Oristrell, Manuel Gómez Pereira y Yolanda García Serrano por La cena, una adaptación que traduce la intimidad de un material literario al lenguaje cinematográfico sin perder matices.
En las categorías técnicas más allá del dominio de Sirât, destacaron el premio a mejor maquillaje y peluquería para El cautivo y el Goya a mejor diseño de vestuario para La cena, que volvió a subir al escenario para recoger este reconocimiento al detallismo de su recreación visual. El Goya a mejores efectos especiales fue para Los tigres, que se impuso en una categoría muy competida y marcadamente espectacular.
Documental, animación y ventana al mundo
El apartado documental encontró su gran vencedor en Tardes de soledad, de Albert Serra, premiada como mejor película documental. El filme, una reflexión radical sobre el tiempo y la experiencia de la soledad, confirmó la sintonía entre el universo autoral de Serra y la apuesta de la Academia por un documental que no teme experimentar.
En animación, Decorado se alzó con el Goya a mejor largometraje animado, demostrando la fortaleza de un sector que, pese a sus dificultades estructurales, continúa ofreciendo obras singulares y visualmente deslumbrantes. La mirada más allá de las fronteras llegó de la mano de Belén (Argentina), que se llevó el premio a mejor película iberoamericana, y de la noruega Valor sentimental, reconocida como mejor película europea, recordando que los Goya son también un punto de encuentro entre cinematografías.
En el terreno del cortometraje, el premio de ficción fue para Ángulo muerto, el documental para El santo y el de animación para Gilbert, tres títulos que, desde su brevedad, apuntan futuros largos y consolidan a los Goya como cantera de talento.
Los discursos que marcaron la gala
Más allá del palmarés, la 40ª edición de los Goya quedará en la memoria por algunos discursos llamados a perdurar. Fernando Méndez-Leite, presidente de la Academia, recordó desde el escenario que 2025 fue “el mejor año de la historia del cine español” y aprovechó para celebrar la pluralidad de miradas y lenguas, pero también para denunciar el genocidio en Gaza y la situación de los migrantes en Estados Unidos, en un discurso atravesado por la conciencia política.
Uno de los momentos más emotivos lo protagonizó Carme Elías, que subió al escenario junto a Juana Acosta para entregar el Goya a mejor película documental, en un gesto que unió memoria, resistencia y amor al cine. El auditorio la recibió en pie, consciente de la carga simbólica de su presencia. También el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aprovechó su paso por la alfombra roja para reivindicar el “buen año de taquilla” y la importancia del cine comprometido, subrayando que “el cine español va de cine”.
El Goya de Honor para Gonzalo Suárez y el Goya Internacional para Susan Sarandon aportaron la dimensión más explícitamente histórica e internacional de la gala. Sarandon, visiblemente emocionada, declaró su amor por España y, en particular, por Barcelona, y habló de cómo, en “estos días de tanta crueldad”, el compromiso de artistas y cineastas le ayuda a sentirse menos sola frente a la represión, en una clara referencia a la situación política en Estados Unidos.
Una industria que se mira al espejo
Al terminar la gala, con el equipo de Los domingos posando con el Goya a mejor película y el equipo de Sirât abrazándose tras su lluvia de premios técnicos, quedaba la sensación de que algo se ha consolidado en el cine español. La coexistencia de un cine íntimo y emocional con propuestas radicales y arriesgadas, el espacio creciente para nuevas voces como Eva Libertad y la reivindicación de figuras veteranas como Gonzalo Suárez o Jose Ramón Soroiz dibujan un ecosistema más ancho que nunca.
Barcelona, que ya había hecho suya la alfombra roja desde primera hora de la tarde, se convirtió durante unas horas en la capital de un cine que no renuncia ni a la taquilla ni al riesgo artístico, ni al entretenimiento ni a la reflexión política. Cuarenta años después de sus primeros pasos, los Goya se miran al espejo y descubren una imagen madura, contradictoria y vibrante, como la propia sociedad a la que interpelan. Y en ese reflejo, los nombres de Los domingos, Sirât y Sorda se inscriben ya como algunos de los títulos llamados a definir esta nueva etapa.
Palmarés 40 Premios Goya
GOYA DE HONOR
Gonzalo SuárezMEJOR ACTOR DE REPARTO
Álvaro Cervantes, por SordaMEJOR CANCIÓN ORIGINAL
«Flores para Antonio», de Alba Flores y Sílvia Pérez Cruz para Flores para AntonioMEJOR DISEÑO DE VESTUARIO
Helena Sanchis, por La cenaMEJORES EFECTOS ESPECIALES
Paula Gallifa y Ana Rubio, por Los tigresMEJOR MAQUILLAJE Y PELUQUERÍA
Ana López-Puigcerver, Belén López-Puigcerver y Nacho Díaz, por El cautivoMEJOR ACTOR REVELACIÓN
Antonio ‘Toni’ Fernández Gabarre, por Ciudad sin sueñoMEJOR MONTAJE
Cristóbal Fernández, por SiratMEJOR DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA
Mauro Herce, por SiratMEJOR SONIDO
Amanda Villavieja, Laia Casanovas y Yasmina Praderas, por SiratMEJOR DIRECCIÓN DE ARTE
Laia Ateca Font, por SiratMEJOR DIRECCIÓN DE PRODUCCIÓN
Oriol Maymó, por SiratMEJOR MÚSICA ORIGINAL
Kangding Ray,por SiratMEJOR PELÍCULA DE ANIMACIÓN
Decorado, dirigida por Alberto VázquezMEJOR PELÍCULA DOCUMENTAL
Tardes de soledad, de Albert SerraMEJOR CORTOMETRAJE DE FICCIÓN
Ángulo muerto, de Cristian BetetaMEJOR CORTOMETRAJE DOCUMENTAL
El Santo, de Carlo D’Ursi
MEJOR CORTOMETRAJE DE ANIMACIÓN
Gilbert, de Alex Salu, Arturo Lacal y Jordi Jiménez
MEJOR DIRECCIÓN NOVEL
Eva Libertad, por SordaGOYA INTERNACIONAL
Susan SarandonMEJOR ACTRIZ REVELACIÓN
Miriam Garlo, por SordaMEJOR PELÍCULA IBEROAMERICANA
Belén (Argentina), de Dolores FonziMEJOR PELÍCULA EUROPEA
Valor sentimental (Noruega), de Joachim TrierMEJOR ACTRIZ DE REPARTO
Nagore Aranburu, por Los domingosMEJOR GUION ADAPTADO
Joaquín Oristrell, Manuel Gómez Pereira y Yolanda García Serrano, por La cenaMEJOR GUION ORIGINAL
Alauda Ruiz de Azúa, por Los domingosMEJOR ACTOR PROTAGONISTA
José Ramon Soroiz, por MaspalomasMEJOR ACTRIZ PROTAGONISTA
Patricia López Arnaiz, por Los domingosMEJOR DIRECCIÓN
Alauda Ruiz de Azúa, por Los domingosMEJOR PELÍCULA
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