El cierre repentino de la empresa de estética Hedonai-que en Pamplona operaba dentro de las instalaciones de El Corte Inglés- ha dejado a decenas de clientes en una situación de incertidumbre, con tratamientos pagados por adelantado que ya no podrán disfrutar. Ante esta situación, la Asociación de Consumidores de Navarra Irache ha lanzado un mensaje claro: reclamar cuanto antes la devolución del dinero.
La asociación ha recibido en las últimas semanas varios casos de clientes en Pamplona que habían adquirido bonos para tratamientos estéticos —en zonas como axilas, piernas o ingles— y que ahora se encuentran con el establecimiento cerrado y sin posibilidad de utilizar las sesiones restantes. En algunos casos, las cantidades abonadas superan los 600 euros.
Irache insiste en que es fundamental conservar todos los justificantes de pago, contratos y facturas, ya que serán clave para cualquier reclamación. Además, recomienda presentar una solicitud por escrito a la empresa para exigir el reintegro de los importes pendientes, dejando constancia formal de la reclamación.
El problema no se limita a Navarra. Hedonai contaba con presencia en varias ciudades del país, por lo que el número de afectados se extiende a nivel estatal.
Mientras tanto, la empresa ha comunicado que ha solicitado el concurso de acreedores y remite cualquier actuación a la futura administración concursal. Este escenario complica y alarga los procesos de recuperación del dinero, pero desde Irache subrayan que reclamar cuanto antes puede ser determinante para ser reconocido como acreedor.
Otro aspecto clave afecta a quienes financiaron los tratamientos. En estos casos, la asociación aconseja revisar el contrato para comprobar si se trata de un crédito vinculado, lo que podría permitir reclamar directamente a la entidad financiera la parte del servicio no prestado.
Además del perjuicio económico, Irache no descarta que los afectados puedan reclamar compensaciones adicionales si acreditan daños derivados del cierre, lo que añade una nueva dimensión a un problema que ya ha generado malestar entre los consumidores.
Por ahora, la incertidumbre sigue marcando el futuro de los clientes, a la espera de que se designe la administración concursal que deberá ordenar el proceso y establecer los pasos para canalizar las reclamaciones.





