El presidente Donald Trump ha advertido en una entrevista al The Telegraph que "está considerando seriamente" abandonar la OTAN, a la que califica de "tigre de papel", por la falta de apoyo aliado en su ofensiva contra Irán; cualquier salida requeriría aprobación del Congreso, en un momento de máxima tensión a horas de una comparecencia donde podría detallar la retirada de EE.UU. de la guerra.
Donald Trump, presidente de Estados Unidos, ha elevado la apuesta en sus críticas a la OTAN al afirmar este miércoles en una entrevista con el diario británico The Telegraph que está "considerando seriamente" retirar a su país de la alianza atlántica. "Siempre supe que la OTAN era un tigre de papel y Putin también lo sabe, por cierto", declaró, cuestionando por qué Washington invierte "cientos de miles de millones de dólares" en defender Europa si los aliados no permiten usar sus bases en momentos de necesidad, como la actual crisis por el cierre del estrecho de Ormuz en la ofensiva contra Irán.
Estas declaraciones llegan a pocas horas de una esperada comparecencia de Trump, en la que fuentes cercanas sugieren que podría anunciar el fin de la participación estadounidense en la guerra en "pocas semanas", distanciándose de conflictos como el de Ucrania, al que ha calificado en el pasado como "la guerra de Biden".
Obstáculos legales en EE.UU.
Cualquier salida de la OTAN por parte de Trump chocaría con la legislación aprobada por el Congreso en la Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA) de 2023, que prohíbe al presidente suspender o retirar a EE.UU. de la alianza sin la aprobación de dos tercios del Senado o una ley específica del Congreso. El Ejecutivo debe notificar al Capitolio con 180 días de antelación cualquier plan de retirada.
Expertos como el exsecretario general de la OTAN Anders Fogh Rasmussen han subrayado el "fuerte apoyo bipartidista" en el Congreso a la permanencia en la alianza, aunque reconocen que un presidente puede "complicar" su funcionamiento como comandante en jefe.
Reacciones europeas
El primer ministro británico Keir Starmer respondió rápidamente: "No es nuestra guerra y no vamos a involucrarnos", en alusión a la negativa de los aliados a respaldar acciones contra Irán. Trump ha intensificado sus reproches desde hace meses, exigiendo que los socios eleven su gasto en defensa al 5% del PIB y prioricen la industria armamentística estadounidense.
La crisis se agrava con el cierre del Ormuz, que amenaza con una recesión global por el encarecimiento del petróleo, y pone en jaque la credibilidad de la OTAN ante la "reconsideración" prometida por Trump: "No olvidaremos lo que ha pasado".





