Jara Liras Ariño (Pamplona, 2000) es música, directora coral y ganadora del Galardón Persona Joven 2026. Creció vinculada a la música desde la infancia, acompañando a su madre a ensayos de coral en Burlada. Tras años centrada en la interpretación individual, decidió reorientar su camino hacia proyectos colectivos, apostando por el canto coral como un espacio de encuentro, bienestar y comunidad.
En estos momentos, dirige Navarra Queer Chorus, un proyecto que nació en septiembre y que comenzó su andadura oficial en enero, además de Basandere Ahotsak, con un recorrido más consolidado. Liras defiende una concepción abierta e inclusiva del coro, no como un espacio exclusivo, sino como un punto de encuentro diverso. Según explica, su objetivo no es “crear un coro del colectivo LGTBIQ+”, sino un coro joven donde cualquier persona pueda participar, independientemente de su identidad, y donde lo importante sea cantar en conjunto.
En una nota del Gobierno Foral, esta joven directora subraya también el valor social de la música. “Yo veo el coro como algo social, de la calle, para la gente”, afirma. Para ella, el mayor logro no está en el resultado artístico, sino en lo que genera en quienes participan: asegura que muchas personas encuentran en el coro “un lugar donde desconectar de sus problemas durante unas horas”. En esta línea, plantea futuros proyectos enfocados a la inclusión de personas migrantes, con la idea de que compartan su propia cultura musical y sus historias, en lugar de adaptarse únicamente al repertorio local.
Liras reconoce, además, las dificultades estructurales dentro del ámbito musical, especialmente en la dirección coral, donde considera que sigue predominando una visión masculinizada. Pese a ello, continúa desarrollando su trabajo desde una perspectiva accesible y social, alejada de la competitividad de los grandes escenarios, y reivindica el canto como una herramienta de bienestar al alcance de cualquiera.
Grupo de jóvenes afrodescendientes de Pamplona “Black Power”, Galardón a la Participación Social
El grupo de jóvenes afrodescendientes de Pamplona “Black Power” ha sido reconocido por su labor en la promoción de una juventud diversa y empoderada. Su trabajo se centra en aspectos como la identidad, la prevención de la mutilación, la visión positiva de África y la generación de referentes, con el objetivo de reforzar el orgullo y la autoestima de los y las jóvenes afrodescendientes.
“Recibimos este premio con muchísima ilusión y agradecimiento. Es muy importante que se reconozca nuestro trabajo”, destacan, subrayando además que estas iniciativas ayudan a visibilizar realidades que suelen quedar en segundo plano.
El reconocimiento supone un impulso para continuar con su labor comunitaria: “Este premio nos anima a seguir creciendo y trabajando por nuestra comunidad”.
Asociación Besarkada Abrazo, Galardón a la Entidad
La Asociación Besarkada Abrazo ha sido premiada por su compromiso con la juventud en la prevención del suicidio. En el último año ha impulsado la primera campaña de prevención del suicidio juvenil en Navarra, con participación directa de jóvenes y un enfoque en la autonomía emocional.
“Queremos dar las gracias por este reconocimiento, que nos emociona y nos anima a seguir trabajando”, señalan desde la entidad, destacando su labor de acompañamiento y escucha activa en momentos difíciles.
Asimismo, subrayan el carácter colectivo de su proyecto: “Este reconocimiento pertenece a jóvenes, familias, profesionales e instituciones”. Reafirman su compromiso de seguir trabajando por una sociedad más empática y comprometida con la salud mental.
Programa Corresponsales de Información Juvenil del Ayuntamiento de Pamplona, Galardón al Espacio JovResaliente
El Programa Corresponsales de Información Juvenil del Ayuntamiento de Pamplona ha sido distinguido por sus tres décadas fomentando la participación y el empoderamiento juvenil. La iniciativa permite que jóvenes de entre 14 y 30 años difundan información en centros educativos y otros espacios juveniles.
Sus responsables destacan la trayectoria y crecimiento del programa, que ha pasado de ocho a casi cuarenta centros, así como su impacto a largo plazo. “Conseguir este premio supone reconocer el trabajo de los y las jóvenes a lo largo de todos estos años”, afirman.
Antiguos participantes, como Francisco Miranda Arrubla, recuerdan la experiencia como “su primera responsabilidad”, destacando el valor del programa para adquirir habilidades, acceder a información y conectar con otros jóvenes.





