El Gobierno de Navarra ha puesto en marcha un programa piloto de responsabilización del daño dirigido a menores de 14 años que han cometido delitos, una iniciativa que busca ofrecer una respuesta educativa y restaurativa para estos casos, ya que se trata de personas penalmente inimputables.
El proyecto se desarrolla a través del Servicio de Reinserción, Mediación y Justicia Restaurativa de la Dirección General de Justicia y cuenta con la colaboración de la Asociación Educativa Berriztu. Su objetivo es cubrir el vacío existente cuando menores por debajo de la edad de responsabilidad penal participan en hechos delictivos, apostando por un modelo centrado en la prevención, la educación y la reparación del daño causado.
La iniciativa se articula en torno a tres ejes principales: la responsabilización temprana, que busca que el menor comprenda las consecuencias de sus actos; la reparación integral, facilitando procesos de mediación o encuentros con las víctimas para compensar el daño, ya sea material o moral; y la intervención comunitaria, que integra a la familia y al entorno escolar en el proceso educativo para evitar que el conflicto se cronifique.
Entre los beneficios esperados para los menores figuran la reducción de conductas disruptivas o agresivas, el aprendizaje de herramientas para resolver conflictos de forma no violenta, el refuerzo de la autoestima y el desarrollo de vínculos positivos con personas adultas de referencia.
El programa también pretende implicar a las familias y al entorno social, favoreciendo una mejor gestión de los conflictos en el ámbito familiar y reforzando la comunicación entre padres, madres e hijos. A nivel comunitario, la iniciativa busca mejorar la convivencia, reducir conflictos vecinales y fortalecer el papel de la escuela como agente restaurativo.
Para desarrollar el proyecto, la Asociación Educativa Berriztu se encargará de analizar los casos derivados, realizar entrevistas diagnósticas y facilitar procesos de mediación entre las partes implicadas. El trabajo se llevará a cabo en coordinación con servicios sociales y educativos para diseñar itinerarios personalizados adaptados a cada situación.
Los resultados de este programa piloto permitirán evaluar la viabilidad de implantar este modelo de forma permanente en Navarra, midiendo su impacto en la reducción de la reincidencia y en la satisfacción de las víctimas. Con esta iniciativa, el Ejecutivo foral pretende situar a la Comunidad Foral en la vanguardia de las políticas de infancia y justicia restaurativa.





