Pamplona, 11 de abril de 2026. La Vuelta del Castillo volvió a convertirse esta mañana en espacio de memoria, recuerdo y reivindicación durante el homenaje anual a las navarras y navarros asesinados tras el golpe de Estado de 1936. El acto, celebrado a las 12:00 horas junto al monolito, reunió a familiares, representantes memorialistas y ciudadanía en un ejercicio colectivo de reconocimiento y compromiso con la memoria histórica.
Desde 2006, coincidiendo con las fechas en torno al 14 de abril, aniversario de la proclamación de la Segunda República, este enclave acoge el recuerdo a las 309 personas asesinadas en Pamplona y a las más de 3.500 víctimas en el conjunto de Navarra. Un homenaje que, según se reiteró durante la jornada, sigue siendo “necesario, hoy más que nunca”, ante los riesgos que plantean las derivas autoritarias contemporáneas.
El acto estuvo presentado por la actriz Ventura Ruiz y contó con la intervención de Joseba Gutiérrez, vicepresidente de AFFNA-36, así como con los testimonios de familiares de víctimas, entre ellos Fermín Arellano, hijo de fusilado, y los sobrinos de Xabier de Frutos, Ion de la Riva y Ainhoa Careaga.
Uno de los ejes centrales de esta edición fue el reconocimiento a las personas represaliadas por su orientación sexual durante el franquismo. Se puso el foco en la represión ejercida en espacios como el Fuerte de San Cristóbal y en figuras como Álvaro Retana, cuya persecución estuvo marcada tanto por su obra como por su identidad. También se recordó el impacto de leyes como la de Vagos y Maleantes o la de Peligrosidad y Rehabilitación Social en la criminalización del colectivo LGTBI.
Durante el homenaje se subrayó la importancia de la memoria histórica como herramienta para fortalecer la democracia y hacer frente a discursos de odio y exclusión. En este sentido, se destacó el trabajo de investigación impulsado en Navarra en torno a la represión por orientación sexual e identidad de género, así como la necesidad de seguir exhumando fosas y facilitando el duelo a las familias.
La parte musical corrió a cargo de Navarra Queer Chorus, el primer coro LGTBIQ+ de la comunidad foral, que aportó un componente artístico y reivindicativo a la jornada.
Tras el acto principal, a las 13:30 horas, se procedió a la colocación de un “tropezón” en la Avenida de Baja Navarra número 11, en memoria de Xabier de Frutos. Nacido en Pamplona en 1909, fue una figura destacada del deporte y la cultura local, además de militante de izquierdas y defensor de la legalidad republicana. Falleció en noviembre de 1936 durante la defensa de Madrid frente a las tropas franquistas.
Los actos concluyeron con la tradicional comida republicana, celebrada en un restaurante cercano, que sirvió como espacio de encuentro y convivencia entre las personas asistentes.
La jornada volvió a evidenciar la vigencia de la memoria como elemento clave para la reparación, la justicia y la construcción de una sociedad más democrática.




