En un mundo saturado de pantallas y archivos que se pierden en la nube, Verónica Arizcuren se mantiene fiel a una filosofía: la fotografía debe ser una experiencia sensorial.
Desde su estudio en Pamplona, esta profesional con más de una década de experiencia defiende una fotografía emocional que huye de los posados artificiales para captar la esencia de familias, niños y profesionales. En esta entrevista, descubrimos cómo la psicología fotográfica y la luz natural son sus mejores herramientas para crear recuerdos que, literalmente, se pueden tocar.
Un camino marcado por la valentía y la luz
Verónica, llevas ya once años bajo el sello de Arizcuren Fotografía. ¿Cómo recuerdas ese salto al emprendimiento después de trabajar para otros?
Fue una decisión de valientes. Empecé en 2010 y pasé cinco años trabajando por cuenta ajena en un estudio con mucho ritmo, lo que me permitió aprender muchísimo. En 2014 decidí independizarme. Primero estuve en la calle Chapitela y, a finales de 2016, me trasladé a mi actual estudio en Emilio Arrieta. Lo que me enamoró de este espacio fue su luz natural. Desde que lo vi, supe que era el lugar ideal para darle forma a mi estilo y ponerlo a mi gusto.
Hablas mucho de la luz. Para alguien que no sabe de técnica, ¿cómo influye realmente en el resultado final?
Para mí la luz lo es todo; sin luz no hay foto. Pero no es solo técnica, la luz habla. No transmite lo mismo una luz dura que una luz suave y neutra. En mis sesiones de bebés y familias, busco esa suavidad para que los protagonistas sean ellos, no el decorado. Siempre empiezo con luz natural, incluso con ejecutivos. Es una forma de acercarme de tú a tú, sin el impacto de un foco que pueda intimidar.
La psicología detrás del objetivo: captar la esencia
Muchos definen hoy su trabajo como "fotografía natural", pero tú vas un paso más allá con el concepto de "fotografía emocional". ¿Qué significa para ti?
Lo que me apasiona es que la imagen cuente realmente lo que esa persona está viviendo en ese momento. Es como volver a ese instante. Yo misma tengo fotos con mis abuelos de cuando era pequeña y, al verlas, casi puedo sentir el olor que desprendían. Mi fotografía busca eso: que los niños sean niños, que jueguen y se lo pasen bien en el estudio. No quiero sonrisas acartonadas; quiero que, al ver la foto años después, se emocionen.
¿Es por eso que dices que tu trabajo tiene mucho de psicología?
Totalmente. Si no conectas con la persona que tienes delante, la foto no transmite. Aquí charlamos mucho, compartimos momentos. He tenido clientes que vienen nerviosos, casi temblando, y tras un rato de charla y juego, salen relajados. Mi objetivo es que no solo se lleven un reportaje, sino que recuerden el rato que pasaron conmigo como un momento de paz y disfrute. Soy una afortunada cuando atesoro muchos de los momentos más importantes en la vida de las familias, desde su boda o un embarazo, hasta cualquier otro tipo de celebración.
Al final, soy casi como una fotógrafa de cabecera para muchas familias de Navarra.
El papel y el tacto frente al uso excesivo del móvil
Vivimos en la era de los smartphones, hacemos miles de fotos pero apenas revelamos. ¿Por qué valoras entregar siempre material físico?
Porque la fotografía es para tocarla, no para que se quede en una pantalla. La parte que menos me gusta de mi trabajo es estar frente al ordenador. Yo quiero entregar algo material: una caja con fotos, una ampliación, un álbum... Busco laboratorios profesionales con papel fotográfico de alta calidad porque los detalles importan. Un archivo digital se puede perder o borrar, pero una foto impresa es un legado familiar que perdura.
¿Quiénes son los que más reclaman hoy este tipo de recuerdos permanentes?
Sobre todo las mujeres en momentos clave como el embarazo. Son etapas de mucha sensibilidad donde eres consciente de que la felicidad se escapa rápido y quieres algo que te ayude a recordarlo. También en las comuniones o bodas. Intento que traigan a los abuelos, a a sus hermanos peludos ... a la familia de verdad.
Nuevos horizontes: el retrato profesional con alma
Además de la fotografía familiar, estás lanzando un servicio de retrato profesional. ¿Cómo se diferencia de una foto de empresa convencional?
He creado un catálogo de fotografía profesional donde el objetivo es que la persona se reconozca. No quiero que sea solo "el ejecutivo", sino que se vea quién es realmente. Ya he trabajado con psicólogas y otras profesionales, buscando esa mirada auténtica. Quiero que, aunque sea una foto para su web o LinkedIn, mantenga mi sello de cercanía y verdad.
Después de 11 años, ¿de qué te sientes más orgullosa?
De haber sido coherente conmigo misma. A pesar de las modas, me he mantenido fiel a mi mirada. Me hace feliz cuando una familia me escribe diciendo que, a pesar de haber llegado al estudio con situaciones especiales, han salido de aquí unidos y contentos. Yo solo fotografío cosas bonitas y me siento una privilegiada por capturar esos instantes de felicidad que se convierten en el patrimonio emocional de mis clientes.
CONTACTO
Página web: arizcurenfotografia.com
WhatsApp: 619 15 39 89
Correo electrónico: vida@arizcurenfotografia.com (Un nombre con significado familiar: Verónica, Iraia, David y Afrika).
Ubicación: Calle Emilio Arrieta 16, Planta 3, Pamplona.





