El penal de Ezkaba tiene ya reconocimiento institucional. Este martes el Boletín Oficial del Estado recoge la declaración del Fuerte de San Cristóbal, en Pamplona, como Lugar de Memoria Democrática, un paso que culmina un proceso iniciado a principios de año con la firma de un protocolo entre el Gobierno de España y el Ejecutivo foral.
Para marcar la fecha, el secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez, se ha desplazado hasta el Monte Ezkaba, donde ha descubierto una placa conmemorativa junto a la vicepresidenta navarra y consejera de Memoria y Convivencia, Ana Ollo. Al acto han asistido asociaciones memorialistas y ha tomado la palabra Ana Fernández, hija de Jovino Fernández González, uno de los tres reclusos que lograron cruzar la frontera francesa tras la fuga del 22 de mayo de 1938.
La mayor fuga carcelaria de Europa moderna
El fuerte, propiedad del Ministerio de Defensa, fue habilitado como prisión durante la Guerra Civil para encerrar a miles de republicanos. El 22 de mayo de 1938, 795 reclusos intentaron escapar en lo que constituye la fuga masiva más grande de la historia reciente en Europa. La represalia fue brutal: la inmensa mayoría fue capturada y ejecutada. Solo tres hombres llegaron a Francia.
Martínez ha subrayado que la placa busca que «las nuevas generaciones conozcan la historia del fuerte y su vinculación con la represión franquista». Ollo ha destacado que la declaración es «un hito en un camino abierto mucho antes por la sociedad civil», en referencia a asociaciones como Txinparta y a los investigadores que pusieron el enclave en el mapa de la memoria colectiva.
Una comisión para gestionar el protocolo
Antes del acto en el fuerte, en el Palacio de Navarra quedó constituida la Comisión de Seguimiento prevista en el protocolo firmado entre ambas administraciones. El organismo, copresidido por Martínez y Ollo, contará con una rama científico-técnica de expertos y otra de carácter institucional paritario para coordinar e interpretar los compromisos acordados.





