Bolsas de harina con sorpresa, lenguas de pato envasadas y casi 600 pastillas de amoxicilina sin explicación médica. La sala de llegadas del aeropuerto de Noáin-Pamplona ha sido escenario recientemente de dos intervenciones de la Guardia Civil que han dejado un inventario tan variado como llamativo de productos prohibidos procedentes de China y Ecuador.
El truco de las bolsas de harina
En el primer caso, un viajero llegado desde Quito intentó colar 17 kilogramos de productos cárnicos —entre ellos cortes de cerdo y corteza de 'cuis', una especie de cobaya muy consumida en los Andes— camuflados dentro de bolsas de harina para despistar los controles. No coló. Los agentes también incautaron 6 kilogramos de maíz en grano que no cumplía los requisitos fitosanitarios exigidos por la normativa europea.
Pato, marisco y un botiquín particular desde China
La segunda intervención tuvo lugar en un vuelo procedente de Madrid cuyo equipaje había sido facturado originalmente en Baiyun (China). En las maletas aparecieron 6,1 kilogramos de pato envasado y lenguas de pato, 2,1 kilogramos de marisco y 3,2 kilogramos de semillas y plantas de origen asiático. Pero el hallazgo más llamativo fue el farmacéutico: 596 unidades de medicamentos —amoxicilina, comprimidos para la garganta, cremas para la piel— sin ningún informe médico que justificara su transporte.
Por qué está prohibido
Más allá de la anécdota, estos controles tienen un objetivo sanitario claro: evitar la entrada de plagas, enfermedades animales como la fiebre aftosa u hongos e insectos no presentes en España que podrían poner en riesgo la agricultura y la salud pública. Todo el género decomisado ha sido entregado a las autoridades competentes para su destrucción. Los antibióticos sin receta, además, pueden constituir una infracción contra la salud pública.







