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Braulio Vázquez: "Tenemos que recuperar el espíritu de Leganés; fuimos con las orejas tiesas tras subir a Primera"

El director deportivo exige una catarsis colectiva tras una permanencia sufrida en el último suspiro: "la segunda división la tuvimos a un larguero"

Rueda de prensa de Braulio Vázquez

Rueda de prensa de Braulio Vázquez

Braulio Vázquez llegó a la sala de prensa con la tensión propia de quien acaba de vivir una semana de infarto. El director deportivo rojillo, visiblemente aliviado tras consumar la permanencia en la última jornada, no rehuyó ninguna pregunta y ofreció una comparecencia larga, autocrítica y cargada de reflexión. La primera gran decisión ya estaba tomada: Alessio Lisci no seguirá en el banquillo de El Sadar.

Braulio fue claro desde el primer momento al explicar la salida del técnico italiano. "No me puedo escudar en más gente para tomar una decisión tan importante", afirmó, asumiendo la responsabilidad en primera persona. Según explicó, la clave no fue el no cumplimiento del objetivo, sino la dinámica preocupante que arrastraba el equipo en el tramo final. "El último mes y pico la dinámica era muy mala y creo que para comenzar la temporada era mejor un nuevo estímulo", señaló.

Reconoció además que la decisión le costó tomarse su tiempo. Llamó a Lisci el domingo por la tarde para citarle al día siguiente, y le comunicó en persona que no continuaría. "No lo concibo de otra forma", dijo sobre la necesidad de dar esa noticia cara a cara. Subrayó, eso sí, que la relación con el técnico sigue siendo buena y que espera poder verse en Valencia para analizar juntos la temporada con más perspectiva.

Lo que sí resultó llamativo fue el momento de la decisión: hasta 48 horas antes, Osasuna no sabía en qué categoría iba a competir la próxima temporada. "¿Tú crees que estaba pensando en un entrenador? Para nada", reconoció con franqueza.

Imanol, descartado... por ahora

Uno de los momentos más esperados de la rueda de prensa llegó cuando se le preguntó directamente por Imanol Alguacil, cuyo nombre había aparecido en varios medios como principal candidato para ocupar el banquillo rojillo. La respuesta de Braulio fue tan breve como contundente: "No está ni en mi mente."

Sin embargo, la justificación que acompañó ese rechazo resultó más reveladora que el propio descarte. El director deportivo argumentó que hasta hace apenas 48 horas toda su energía estaba volcada en lograr la permanencia, y que en ese contexto pensar en nombres de entrenadores era sencillamente imposible. Una negativa que sonó más a un "ahora mismo no" que a un "nunca", y en el fútbol esa diferencia suele ser importante.

Por el momento, Braulio prefirió no mojarse con ningún nombre concreto y centró el mensaje en el perfil que buscan: alguien capaz de generar un nuevo estímulo en una plantilla que, a su juicio, tiene nivel suficiente pero necesita un revulsivo anímico y conceptual. Eso sí, dejó claro que el orden de prioridades es inamovible: "Lo primero es acertar con el entrenador y después, a partir de ahí, hacer la plantilla."

Autocrítica sin filtros

Quizás lo más destacado de la comparecencia fue la disposición de Braulio a señalarse a sí mismo. Admitió haber cometido el mismo error que criticó al colectivo: el de perder de vista que la permanencia no está garantizada para un club como Osasuna. "El día del Sevilla, cuando marcamos faltando quince segundos, yo también pensé que estábamos salvados", confesó. "Fui a hablar con Juan Lú para animarle y resulta que los que casi bajamos somos nosotros."

Utilizó el ejemplo del Girona —de jugar contra el PSG en Champions a luchar por no descender a Segunda— para ilustrar la fragilidad del fútbol profesional y la necesidad de no dar nada por sentado. "Si a ellos les puede pasar, tampoco pensemos que no nos puede pasar a nosotros", advirtió.

También apuntó a un error colectivo de planteamiento: el equipo fue a Levante a ganar cuando con un empate tenía la salvación. "Íbamos como locos a ganar el partido porque estábamos pensando más en ir a Europa que en conseguir un punto para salvarnos", lamentó.

La plantilla no se toca... demasiado

Preguntado por los posibles cambios en el plantel, Braulio fue taxativo: no habrá revolución. "Tenemos buena plantilla, tenemos buenos jugadores que han rendido por debajo de lo que pueden dar, y ellos lo saben", afirmó. Para el director deportivo, el problema no es de nombres sino de mentalidad. "Tenemos que recuperar el hambre del primer año en Primera División, cuando íbamos al Leganés con las orejas tiesas", insistió, evocando aquel espíritu de equipo humilde y competitivo que le llevó a consolidarse en la élite del fútbol español.

Defendió con firmeza a varios jugadores que han recibido críticas, especialmente a Sergio Herrera. "Si hay alguien que ha sido injustamente tratado, es él. Bajó seis kilos, se casa esta semana... mientras yo sea director deportivo, va a ser portero de Osasuna", zanjó.

También tuvo palabras de elogio para Víctor Muñoz, quien pidió continuar en el campo pese a jugarse una plaza en el Mundial con España. "Le dije que si fuera mi hijo no sabría qué decirle. Ha sido un ejemplo tremendo."

Ocho años en Primera, un tesoro que se olvida

Braulio no se mordió la lengua al hablar de lo que considera una falta de perspectiva generalizada. "Llevamos ocho años en Primera División. No voy a pedir perdón por eso, porque parece que lo damos como algo normal. Creo que es el tercer ciclo más longevo en la historia de Osasuna", recordó.

En ese sentido, lanzó un mensaje claro tanto hacia dentro como hacia fuera: "La segunda división la tuvimos a un larguero. No estamos asentados en Primera División y ya lo habéis visto." Una advertencia, en definitiva, para que nadie en el club —incluido él mismo— vuelva a cometer el error de confundir la estabilidad con la comodidad.

La búsqueda del nuevo entrenador ya ha comenzado. Braulio no quiso dar nombres, pero sí dejó claro el criterio principal: alguien capaz de generar ese estímulo que el vestuario, según él, necesita con urgencia.

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