El grupo municipal socialista en el Ayuntamiento de Pamplona ha valorado positivamente la solución técnica que permitirá abrir las piscinas de Larrabide este verano, aunque ha aprovechado el anuncio para advertir del déficit estructural de instalaciones acuáticas públicas en la ciudad y reclamar que se acelere el proyecto de piscinas del Soto de Lezkairu.
La portavoz del PSN, Marina Curiel, destacó que la apertura de Larrabide demuestra "la importancia del trabajo discreto con los vecinos y vecinas para buscar una solución huyendo de los circos mediáticos". Según Curiel, desde que trascendió el riesgo de cierre, los socialistas optaron por "trabajar desde la coordinación institucional y no desde la confrontación política", colaborando con el Gobierno de Navarra para desbloquear la situación.
Un problema resuelto que deja al descubierto otro mayor
Más allá del alivio inmediato, Curiel advirtió de que el episodio de Larrabide "ha vuelto a poner sobre la mesa el déficit estructural de piscinas públicas que tiene Pamplona". En su opinión, barrios como Milagrosa, Ensanche, Arrosadía, Mendillorri o el propio Lezkairu necesitan nuevas infraestructuras deportivas y acuáticas acordes al crecimiento experimentado por esa zona de la ciudad.
Por ello, el PSN anuncia que impulsará el proyecto de ciudad deportiva y piscinas públicas del Soto de Lezkairu e incluirá en la próxima negociación presupuestaria una partida económica para actualizar el proyecto e iniciar los trabajos previos a su ejecución. "Las piscinas públicas no son un lujo, son una infraestructura básica de cohesión, salud pública y calidad de vida", concluyó Curiel.

