La Asociación Navarra de Pequeña Empresa de Hostelería (ANAPEH) ha querido poner en valor, en vísperas de San Fermín, el trabajo que bares, restaurantes, cafeterías y establecimientos de ocio llevan meses preparando para afrontar uno de los retos organizativos más exigentes del año. Contratación de personal, planificación de reservas, refuerzo de turnos, logística y formación de equipos forman parte de un esfuerzo que, según la asociación, muchas veces no se ve pero resulta imprescindible para que las fiestas funcionen.
La hostelería, recuerda ANAPEH, no es solo un servicio durante San Fermín: es parte de la experiencia que los miles de visitantes que llegan de todo el mundo se llevan de Pamplona y de Navarra. "La calidad del servicio, la atención profesional, el buen ambiente y la responsabilidad del sector son también imagen de ciudad", señala la asociación.
Protocolos contra las agresiones sexistas
ANAPEH subraya el papel activo de la hostelería en la prevención de conductas y agresiones sexistas durante las fiestas. Los establecimientos cuentan con protocolos que ofrecen pautas para actuar de forma coordinada y respetuosa ante este tipo de situaciones, evitando la revictimización. La asociación recuerda además que el respeto debe extenderse también al personal que trabaja en barra, sala, cocina o terraza. "Las agresiones y faltas de respeto pueden producirse también hacia los y las profesionales del sector, que tienen derecho a desarrollar su trabajo en condiciones de seguridad y dignidad", advierte.
Denuncia de la competencia desleal
Uno de los mensajes más contundentes del comunicado apunta a una realidad que se repite cada año: la apertura de locales que únicamente funcionan durante San Fermín ofreciendo bebida e incluso comida sin cumplir los mismos requisitos sanitarios, laborales, fiscales y de seguridad que los establecimientos profesionales.
ANAPEH denuncia que esta situación genera competencia desleal hacia quienes mantienen sus negocios abiertos todo el año, crean empleo estable y sostienen la vida social y económica de la ciudad más allá de los días festivos. "Además, este tipo de prácticas puede favorecer problemas asociados al consumo irresponsable, la suciedad en el espacio público, el botellón y la degradación de la convivencia", señala la asociación, que defiende que las mismas reglas se apliquen con el mismo rigor a todas las actividades que ofrecen comida o bebida al público durante las fiestas.






