El rugido de los motores y la solidaridad se dieron la mano el pasado domingo en Pamplona. Más de un centenar de motoristas se citaron a las nueve de la mañana en la capital navarra para tomar parte en la salida del 13º Rally organizado por el Reyno de Navarra Chapter Harley-Davidson, una cita que este año ha sumado a su tradicional carácter motero una dimensión social poco habitual.
La novedad de esta edición ha sido el acto de hermanamiento celebrado con Asorna, la Asociación de Personas Sordas de Navarra. El club impulsará ahora un crowdfunding interno entre sus propios socios para costear la elaboración de material didáctico pensado para facilitar el aprendizaje de la lengua de signos. Ese material lo desarrollará íntegramente Asorna, con el objetivo de ir eliminando barreras de comunicación.
El rally, que llevó hasta Pamplona a aficionados a las dos ruedas procedentes de distintos puntos de España, terminó convirtiéndose en algo más que un encuentro motero: sirvió también como escaparate de las dificultades que afronta a diario la comunidad sorda, y como muestra del compromiso del colectivo con la inclusión social en Navarra.
"Para nosotros, este rally es mucho más que una ruta de carretera; es una oportunidad de conectar con nuestra comunidad. Aliarnos este año con Asorna nos permite aportar nuestro granito de arena a una causa fundamental y demostrar que el espíritu motero es, ante todo, solidario", destacó Pablo Rodríguez Gurbindo, responsable del ReYNO de Navarra Chapter, un Harley Owners Group con sede en Pamplona y vinculado a Cheyenne Harley-Davidson.
Desde Asorna agradecieron el respaldo de los más de cien participantes y subrayaron que este tipo de alianzas resultan clave para sensibilizar a la ciudadanía y seguir avanzando hacia una Navarra más accesible e inclusiva, en la que la lengua de signos se reconozca como símbolo de identidad y de comunicación para la comunidad sorda.
Tras la salida, la jornada prosiguió con una ruta por distintos paisajes de la comunidad foral, consolidando así este rally como una de las citas fijas del calendario motero navarro, que este año deja además una huella social difícil de olvidar.






