La torre de la Iglesia Parroquial de Santa Engracia, en Uztarroz, ya luce restaurada. El municipio, situado en el extremo norte del valle del Roncal, a 4,7 kilómetros de Isaba, ha visto culminar unas obras de notable complejidad técnica dirigidas por el arquitecto Joseba Echaide.
La intervención se ha centrado en tres frentes: reforzar la estructura, renovar la cubierta y sellar las grietas de la torre. Para dotar de mayor estabilidad al conjunto se han instalado anillos de acero cosidos a los muros originales de sillería, protegidos contra la corrosión. Todas las grietas detectadas, tanto en el interior como en el exterior, se han sellado con inyecciones de mortero de cal.
En la cubierta, los operarios han tratado con productos especializados los elementos de madera afectados por la carcoma y han colocado un entarimado de madera de alerce, muy resistente a la intemperie. Sobre esa base se ha ejecutado un retejado con teja cerámica plana idéntica a la que ya existía. El equipo también ha recuperado las molduras e impostas con mortero de cal y ácido calizo, propio de la zona, devolviendo a estos elementos históricos su apariencia original.
Las obras han costado 106.583 euros, financiados a partes iguales por la parroquia de Santa Engracia de Uztarroz y la Archidiócesis de Pamplona y Tudela. La mayoría de las familias del pueblo ha aportado también donativos para ayudar a sufragar el coste, de manera que la intervención se ha realizado sin ninguna subvención pública. Los trabajos han sido ejecutados por Máximo Castiello, de Construcciones Sádaba, Inmuebles y Obras S.L.
Un templo del siglo XVI con el mejor órgano barroco de Navarra
La Iglesia de Santa Engracia se construyó en el siglo XVI en estilo gótico renacentista, con detalles decorativos propios de la época de los Reyes Católicos. Tiene una sola nave con capillas laterales a modo de crucero y cabecera pentagonal, y conserva en el coro una viga de madera fechada en 1591. La torre, situada sobre el tramo de los pies, destaca por sus dimensiones, mientras que en el interior sobresale el retablo mayor, de tradición romanista, obra de Juan de Huici.
El templo alberga además el que está considerado el mejor órgano barroco de Navarra, construido en 1738 por el organero pamplonés Matías Rueda y Mañero. Es el único instrumento de este maestro que se conserva tal y como él lo concibió, y tras su reciente restauración presenta un estado excelente, con una tubería de calidad excepcional y una caja barroca de gran valor.






