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Los conductores ya prefieren pagar por usar un coche y no por tenerlo

Comprar un coche ya no es la única forma de disponer de uno

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El crecimiento del renting y de los modelos por suscripción muestra que una parte de los conductores empieza a valorar más el uso que la propiedad. Los datos, sin embargo, piden matices.
Según el estudio Tendencias de movilidad alternativas a la propiedad, elaborado por coches.net junto a la Asociación Española de Renting de Vehículos (AER) sobre más de 3.000 usuarios, nueve de cada diez conductores siguen utilizando hoy un vehículo en propiedad. La compra, de momento, no ha perdido su posición dominante.

Lo que sí cambia es la intención. Un 31% de los encuestados se plantea ya contratar una fórmula de movilidad mediante cuota mensual: el 60% de ese grupo optaría por renting para particulares, el 16% por suscripción y el 12% por pago por uso. De los que usan un coche que no es suyo, el 52% opta por el renting, por encima del alquiler tradicional o la cesión.

El sector respalda esa tendencia con cifras propias. Según los datos que la AER hizo públicos el pasado enero, el parque de vehículos en renting cerró 2025 en 1.013.507 unidades, un 6,95% más que el año anterior, con 277.230 clientes en toda España. El renting concentró el 25,74% de las matriculaciones del país. Entre autónomos y particulares, el parque creció un 6,23% y el número de clientes aumentó un 5,80%, hasta alcanzar los 137.325.

De la propiedad al acceso temporal

El cambio no pasa por dejar el coche, sino por no dar por hecho que hay que ser dueño para usarlo. Tener un coche en propiedad supone desembolsar por entrada o financiación, seguro, impuestos, mantenimiento, ITV y depreciación. Son costes que se asumen aunque el coche apenas se mueva.

El renting tradicional se mueve en contratos de casi 49 meses de media, una cifra que no siempre cuadra con la realidad: traslados laborales, contratos temporales, esperas de entrega o segundos coches familiares. El renting flexible se ha extendido precisamente para cubrir esos huecos, con contratos desde un mes.

La ventaja no reside tanto en el precio final, que no siempre resulta más económico que la compra, como en la previsibilidad: saber de antemano cuánto se pagará cada mes y trasladar al proveedor buena parte de las responsabilidades del mantenimiento.

Empresas como Movere aplican este modelo mediante coches por suscripción y renting flexible desde un mes, con seguro, mantenimiento y asistencia integrados en la cuota. "El conductor no siempre necesita un coche para los próximos cinco años. A veces lo necesita durante tres meses, seis o un curso completo", señalan desde la compañía.

La compra, con todo, sigue teniendo sentido para aquellos perfiles que mantienen el mismo vehículo durante años, recorren muchos kilómetros o prefieren disponer de él sin condiciones. Lo que ha cambiado es que ya no es la única puerta de entrada al coche: junto a ella conviven fórmulas que permiten disfrutar de las ventajas de un vehículo en propiedad, pero sin comprometerse a largo plazo.

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