Un estudio elaborado por investigadoras del Departamento de Gestión de Empresas de la Universidad Pública de Navarra (UPNA) y del instituto INARBE confirma la consolidación del modelo navarro de Empresas de Inserción. El informe, impulsado por la asociación EINA, sitúa a la Comunidad Foral como referente al concentrar cerca del 5 % de todas las personas en itinerarios de inserción de España, una cifra que supera ampliamente su peso poblacional.
Los resultados del informe «Diagnóstico y Análisis Interno y Externo de las Empresas de Inserción Social de Navarra» han sido presentados en una reunión con la directora gerente del Servicio Navarro de Empleo-Nafar Lansare (SNE-NL), María Esther Fernández Razquin, y la directora del Servicio de Fomento del Empleo y Servicios a Empresas, Eva Ontoria.
Crecimiento del empleo, facturación y diversificación en la economía circular
Entre 2018 y 2024, las Empresas de Inserción en Navarra han experimentado un crecimiento notable. El número de entidades participantes en el Balance Social pasó de 7 a 17, el empleo total ascendió de 352 a 576 personas y las trabajadoras y trabajadores en itinerario de inserción aumentaron un 115 %, pasando de 184 a 396. Asimismo, la facturación global creció un 177 %, de 3,86 a 10,71 millones de euros.
El modelo destaca por su diversidad sectorial. A ámbitos tradicionales como limpieza, jardinería, hostelería o construcción, se han sumado actividades vinculadas a la economía circular (recogida y reciclaje textil o de enseres), la agricultura ecológica, los cuidados y el diseño gráfico. Además, el 72 % de las personas contratadas procedía de rentas mínimas, generando un importante retorno económico mediante impuestos y ahorro en prestaciones públicas.
Implantación en el entorno rural frente al riesgo de despoblación
Otra de las fortalezas diferenciadoras del modelo es su presencia territorial fuera de los grandes núcleos urbanos. En torno al 40 % de las Empresas de Inserción navarras están ubicadas en municipios de menos de 10.000 habitantes —tres de cada cuatro en localidades de menos de 5.000 pobladores—, frente al 10 % en Euskadi, el 8,3 % en Galicia o el 1,6 % en Cataluña. Esta distribución convierte a estas estructuras en herramientas clave contra la despoblación rural.
La paradoja navarra frente a la pobreza y la exclusión social
El estudio identifica la denominada «paradoja navarra»: a pesar de registrar la tasa de desempleo más baja del Estado, el riesgo de pobreza y exclusión social (tasa AROPE) subió del 14,5 % en 2022 al 18,3 % en 2024, afectando a más de 26.000 personas adicionales. Asimismo, las mujeres representan el 60,72 % del paro registrado en la comunidad.
Ante factores como el encarecimiento de la vivienda o el desempleo de larga duración, las investigadoras concluyen que la creación de empleo por sí sola no garantiza la inclusión. En este contexto, EINA colabora con el Servicio Navarro de Empleo en la asistencia técnica para el desarrollo del Plan de Empleo de Navarra 2025-2028.




