Gure Moneta es el nombre provisional del proyecto de nueva moneda local complementaria que aspira a implantarse en Euskal Herria y que dará sus primeros pasos a finales de 2026 con dos experiencias piloto en Baztan y Oarsoaldea.
La iniciativa, impulsada por diferentes agentes sociales, económicos e institucionales de Hegoalde, toma como referencia la experiencia del Eusko, la moneda local desarrollada en Ipar Euskal Herria, con el objetivo de crear una herramienta que permita reforzar la economía local, apoyar al comercio y a los productores del territorio y favorecer un modelo económico más sostenible.
Los promotores explican que Gure Moneta no pretende ser únicamente un medio de pago, sino una herramienta al servicio de la comunidad. Entre sus objetivos se encuentran que la riqueza generada permanezca en el propio territorio, impulsar la actividad de los agentes locales y fomentar hábitos de consumo vinculados a la economía de proximidad.
El proyecto defiende que una moneda local puede contribuir también a reforzar valores como el euskera, la justicia social, la transición ecológica y la cohesión entre las comunidades. "Una moneda es mucho más que dinero", señalan sus impulsores, que sitúan la economía local, el medio ambiente y la igualdad social como ejes fundamentales de la iniciativa.
Baztan y Oarsoaldea, territorios piloto
La implantación de Gure Moneta comenzará a finales de 2026 en dos territorios con realidades diferentes: Baztan, en Navarra, y Oarsoaldea, en Gipuzkoa.
En Baztan, una zona rural formada por pequeños núcleos y con una importante presencia de autónomos y pequeños negocios, el proyecto se trabaja desde 2024 junto a ciudadanía y agentes locales. En este tiempo se han realizado consultas para conocer el interés por una moneda propia y analizar los hábitos de pago de la población.
En Oarsoaldea, integrada por Errenteria, Lezo, Oiartzun y Pasaia, el trabajo comenzó también en 2024 con grupos de participación locales y un órgano de coordinación comarcal. En este caso, el proyecto se desarrolla en un entorno más urbano y con una actividad económica más diversa.
La previsión es que Gure Moneta pueda utilizarse en ambos territorios durante el último trimestre de 2026, tanto mediante billetes físicos como a través de una aplicación móvil que permitirá realizar pagos en los establecimientos adheridos mediante códigos QR.
Un proyecto con apoyo institucional y social
Para hacer posible la puesta en marcha de la moneda se ha creado una red de colaboración formada por distintos agentes. Entre ellos se encuentran Eusko (Euskal Moneta), Udalbiltza, Cederna-Garalur, el Ayuntamiento de Baztan, la agencia de desarrollo de Oarsoaldea, los ayuntamientos de la comarca, Olatukoop, Dendartean, Euskalgintzaren Kontseilua, Bilgune Feminista, el sindicato LAB y la Fundación Ipar Hegoa, además de personas voluntarias y colectivos locales.
La iniciativa cuenta asimismo con apoyo económico e institucional del Gobierno de Navarra, la Diputación Foral de Gipuzkoa, Udalbiltza y los ayuntamientos participantes.
El objetivo: una moneda para toda Euskal Herria
Los impulsores de Gure Moneta señalan que la meta a medio plazo es que esta moneda pueda extenderse progresivamente por pueblos y comarcas de toda Euskal Herria hasta convertirse en una herramienta de uso habitual en las siete provincias.
Para ello consideran clave la participación de comercios, empresas, productores, asociaciones y ciudadanía, que serán quienes permitan que la moneda tenga presencia real en la economía cotidiana.
El proyecto busca sumar personas colaboradoras durante 2026 para financiar el desarrollo de los billetes, la aplicación móvil, las herramientas digitales y la estructura necesaria para gestionar la moneda.
Con Gure Moneta, sus promotores quieren trasladar al sur de Euskal Herria una experiencia que ya funciona en otros territorios y avanzar hacia un modelo económico más cercano, sostenible y vinculado a las comunidades locales.



