El Gobierno de Navarra incorporó por primera vez el bienestar subjetivo de la ciudadanía como una nueva dimensión de análisis para mejorar el diseño de las políticas públicas de la Comunidad Foral. El objetivo de esta iniciativa es complementar los indicadores económicos y sociales tradicionales con el conocimiento de cómo perciben las personas su propia vida, qué factores condicionan su bienestar y dónde se producen las mayores diferencias.
Este nuevo enfoque parte de la primera Encuesta de Bienestar Subjetivo de Navarra, elaborada por la Oficina de Análisis y Prospectiva (OAP) del Ejecutivo foral. Sus resultados fueron presentados por el vicepresidente primero y consejero de Presidencia e Igualdad, Javier Remírez, junto al director gerente de la OAP, Rubén Auza.
Remírez destacó que los indicadores de empleo, renta, actividad económica o calidad de los servicios públicos "son imprescindibles", pero "no explican por sí solos cómo perciben las personas su propia vida". Por ello, subrayó que "incorporar el bienestar subjetivo nos va a permitir tener una visión mucho más completa de nuestra sociedad y nos ayudará a analizar y diseñar mejor nuestras políticas públicas". Asimismo, señaló que "detrás de cualquier cifra hay personas, proyectos de vida, expectativas, preocupaciones y desigualdades que no siempre podemos conocer observando una estadística".
La primera fotografía que ofrece el estudio revela que la ciudadanía navarra muestra, en términos generales, una valoración positiva de su vida y mira al futuro "con confianza y con la expectativa de que su bienestar mejore", según destacó el vicepresidente.
Salud, familia y trabajo, los factores más determinantes
La satisfacción vital alcanza una media de 6,8 sobre 10, mientras que la felicidad se sitúa en 7 puntos y el sentido de la vida en 7,2. La satisfacción vital esperada dentro de un año llega a los 7,1 puntos, tres décimas por encima de la valoración actual.
Por género, la satisfacción vital se sitúa en 6,7 entre las mujeres y 6,9 entre los hombres, mientras que ambos grupos valoran su felicidad con un 7. Las diferencias son mayores en indicadores relacionados con el bienestar emocional: las mujeres presentan una media de ansiedad y angustia del 5,1, frente al 4,6 registrado entre los hombres.
Entre los aspectos que más influyen en el bienestar vital predominan la salud (44,1%), la familia (40,9%), el trabajo (38,9%), la vida personal (35,5%) y la situación económica (31,1%). La satisfacción con la salud presenta una media de 6,9 puntos, mientras que en salud mental la valoración media es de 6,8, con diferencia entre hombres (7,1) y mujeres (6,4).
La situación familiar alcanza una media de 7,2 puntos y constituye una de las principales redes de apoyo de la ciudadanía navarra: el 64,8% de las personas encuestadas afirma recurrir siempre o normalmente a la familia para tratar temas personales o pedir consejo.
En cuanto al ámbito laboral, la satisfacción con la profesión se sitúa en 7,1 puntos, aunque la valoración del sueldo y de las condiciones económicas del empleo desciende hasta los 6 puntos. Los resultados apuntan, por tanto, a que el bienestar está relacionado tanto con las circunstancias personales y las redes de apoyo como con las condiciones materiales en las que las personas desarrollan sus proyectos de vida.
En el estado de la vida personal, las amistades y la situación de pareja presentan datos medios de 6,9 y 6,7 puntos respectivamente, mientras que la satisfacción con las relaciones sexuales se reduce hasta el 5,9.
Las condiciones materiales también marcan diferencias
El estudio identifica además diferencias en la satisfacción vital relacionadas con los ingresos, la estabilidad laboral y la situación respecto a la vivienda. La satisfacción con la situación económica personal presenta una media de 6,2 puntos, situándose 0,6 puntos por debajo de la satisfacción vital general.
También se observan diferencias en función de la estabilidad laboral: las personas con contrato indefinido presentan una satisfacción vital de 7 puntos, frente al 6,2 de quienes tienen contrato temporal.
En cuanto a la vivienda, la satisfacción con esta y con el entorno alcanza una valoración media de 7,1 puntos, aunque existen diferencias según el régimen de tenencia: quienes viven en una vivienda propia presentan mayores niveles de satisfacción vital que quienes viven de alquiler, y especialmente que quienes comparten una vivienda alquilada.
Una muestra representativa
El estudio no solo pretende valorar el nivel de bienestar subjetivo de la población, sino también conocer los factores que lo influyen y explican, y determinar si este responde a cuestiones objetivas propias o si inciden también otros factores externos.
El proyecto plantea varios objetivos específicos: comprender el nivel de bienestar subjetivo de la población analizando la satisfacción con la vida y las emociones diarias; identificar los factores que afectan positiva o negativamente a la calidad de vida, como la economía, el empleo, la salud y el entorno social; evaluar la percepción de la situación social y política; detectar posibles desigualdades y vulnerabilidades relacionadas con el acceso a la vivienda, los ingresos, la salud mental y las relaciones personales; y proporcionar datos clave para la toma de decisiones y el diseño de políticas públicas orientadas a mejorar el bienestar de la población.
La metodología empleada se basa en una encuesta elaborada por panel, respondida por una muestra representativa de 1.100 personas residentes en la Comunidad Foral de Navarra. Para garantizar una mayor representatividad, los datos se ponderaron según dos variables: el género y la zona de residencia, dividiendo entre el Área Metropolitana de Pamplona/Iruña y el resto de Navarra.


