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[VIDEO] Así ha sido la investigación para resolver el crimen de Yesa

El hallazgo de un perro en Beriáin fue esencial para identificar al varón fallecido y dar con el autor

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  • El teléfono del detenido revela búsquedas sobre el crimen de Daniel Sancho y Edwin Arrieta y sobre el seccionamiento de carne con herramientas cortant

La Guardia Civil, en coordinación con la Policía Foral, detuvo el pasado martes a un varón de nacionalidad española como principal sospechoso del asesinato del ciudadano francés cuyos restos aparecieron descuartizados el pasado 4 de agosto en una playa del embalse de Yesa, en el término municipal de Sigüés (Zaragoza). El detenido, que compartía vivienda con la víctima en el barrio de La Milagrosa de Pamplona, ingresó en prisión provisional sin fianza tras pasar a disposición judicial la mañana del 10 de septiembre, acusado de los delitos de asesinato, profanación y ocultación de cadáver, sabotaje de equipos informativos y abandono de animales.

El caso se destapó el 4 de agosto, cuando un bañista alertó al 112 tras descubrir en la orilla del pantano restos que podían corresponder a partes de un cuerpo humano. La Guardia Civil desplegó entonces un operativo de búsqueda con el Servicio GEAS, la unidad Cinológica y un equipo de drones, sin que se localizaran más restos, vehículos ni objetos relacionados con el hallazgo. Al comprobar que ningún varón desaparecido coincidía con las características del fallecido, y ante un tatuaje de la Legión francesa hallado en su antebrazo y la cercanía del embalse con Francia, los investigadores solicitaron colaboración policial internacional.

Un perro abandonado, la pieza que destapó el caso


La investigación dio un giro decisivo el 7 de agosto, cuando agentes de la Policía Municipal de Beriáin localizaron, en las inmediaciones de la balsa de Morea, al perro de la víctima, que llevaba horas merodeando solo tras el aviso de un vecino. La lectura de su microchip permitió iniciar las gestiones para dar con su propietario y, aunque el primer intento no dio resultado, los agentes lograron contactar con su expareja, que al día siguiente denunció la desaparición del varón ante la Policía Foral. Ese cruce de datos entre ambos cuerpos policiales fue el que permitió relacionar por primera vez al desaparecido con los restos hallados semanas antes en Yesa, destapando así el hilo que condujo hasta el presunto autor del crimen.

Los investigadores constataron además que víctima y sospechoso, que compartían piso —el detenido alquilaba una habitación a la víctima— y convivían con otros cuatro perros del acusado, arrastraban una relación marcada por la conflictividad: denuncias cruzadas en los últimos meses, varias intervenciones policiales por discusiones en el domicilio y supuestos impagos de la víctima. El sospechoso contaba también con antecedentes por amenazas a vecinos del barrio.

El registro del domicilio y las pruebas de ADN

El 8 de agosto, con autorización judicial, la Guardia Civil y la Policía Foral registraron la vivienda de Pamplona. Allí encontraron signos de una limpieza reciente en el baño, varios botes de lejía y unas cámaras de videovigilancia que habían sido desconectadas bruscamente. En lugares poco habituales, como el techo y una pared, los especialistas localizaron pequeñas gotas de sangre cuyo análisis genético, realizado por el Servicio de Criminalística (SECRIM) de la Guardia Civil, coincidió con el perfil de los restos hallados en Yesa.

El cruce de las grabaciones de las cámaras con la data de la muerte fijada por los forenses —unas 72 horas antes del hallazgo— permitió reconstruir los movimientos de ambos: la víctima salió a pasear a su perro la tarde del sábado 1 de agosto y ya no regresó por su propio pie al domicilio, mientras que, desde el día siguiente, el ahora detenido fue situado en las inmediaciones del embalse de Yesa, después de haber trasladado varios bultos desde la vivienda hasta su vehículo, del que también se recogieron muestras.

Las búsquedas en el móvil que apuntan al caso Sancho como posible inspiración

Uno de los elementos que más peso ha cobrado en la investigación es el análisis del teléfono móvil del detenido. En él, los agentes hallaron búsquedas sobre el seccionamiento de carne con herramientas cortantes y sobre el estrangulamiento con bridas, además de consultas relacionadas con el crimen cometido en Tailandia por Daniel Sancho contra Edwin Arrieta, un caso que había sido objeto de un documental emitido por una cadena de televisión española días antes de que se produjeran los hechos investigados en Yesa. Los investigadores también hallaron indicios de la compra, días antes del crimen, de una sierra de sable en un supermercado cercano al domicilio, una herramienta cuyas características serían compatibles con los cortes hallados en los restos, aunque no ha sido localizada pese a los registros efectuados.

El juez titular de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Primera Instancia número 1 de Ejea de los Caballeros (Zaragoza), que ha dirigido la instrucción desde el inicio, recibió al detenido este jueves, decretó su ingreso en prisión provisional sin fianza y levantó el secreto de las actuaciones.

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