El arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, Florencio Roselló Avellanas, ha celebrado este jueves la eucaristía con motivo de la fiesta de Nuestra Señora de la Merced en la capilla del Centro Penitenciario de Pamplona, donde ha trasladado a los internos un mensaje centrado en la esperanza, la reinserción y las oportunidades tras la salida de prisión.
“Los errores cometidos en la vida, como dijo el papa León XIV en su visita a la prisión de Brians 1, no determinan la identidad de la persona. Porque una persona es mucho más que un error, una caída o un delito”, ha señalado Roselló durante la celebración.
El arzobispo, religioso mercedario y con una amplia trayectoria vinculada a la pastoral penitenciaria, ha recordado ante los presos su experiencia junto a personas privadas de libertad. “Durante muchos años he estado comprometido con las personas que están en prisión. En muchas ocasiones han sido mi familia, mi vocación y mi compromiso”, ha explicado.
Roselló ha animado a los internos a mirar más allá de los muros de la prisión y a preparar su futuro. “Ahí fuera hay vida, hay familia, hay ilusión, hay oportunidades. Y cuando lleguen hay que aprovecharlas”, ha afirmado.
Un mensaje sobre la reinserción
Durante su intervención, el arzobispo ha puesto como ejemplo a personas que conoció durante su etapa como capellán en distintas prisiones y que posteriormente lograron reincorporarse a la sociedad.
“En estas personas he visto el rostro de la reinserción, el rostro de la libertad entendida y aprovechada”, ha asegurado, antes de defender que el pasado no debe impedir la construcción de un nuevo futuro.
“Nadie tiene derecho a recordar el pasado de un preso cuando este ya ha cumplido con la sociedad. Nadie tiene derecho a cerrar la puerta de la libertad a un preso cuando este ha cerrado la puerta del delito”, ha manifestado Roselló.
También ha recordado una reflexión atribuida al papa Francisco: “¿Por qué ellos y no yo?”, como muestra de una actitud de cercanía hacia las personas privadas de libertad.
La Virgen de la Merced
En la parte final de la celebración, el arzobispo ha centrado su mensaje en la Virgen de la Merced, patrona de las personas vinculadas a las prisiones.
“En la cárcel nos falla mucha gente: un amigo, un colega, una relación; en casos de reincidencia, la familia también se cansa; falla también el propio preso”, ha señalado. Frente a ello, ha destacado que “nuestra madre, la Virgen de la Merced, nunca falla. Espera y confía”.
Roselló ha pedido a los internos que pongan ante la Virgen sus “sueños, proyectos, trabajos y propósitos” para afrontar el futuro.
El arzobispo ha estado acompañado por el vicario episcopal de Pastoral Social y Promoción Humana, Juan Zabala; el capellán de la prisión, Javier Arbilla; el diácono permanente Fernando Aranaz; la delegada de Pastoral Penitenciaria, Mariaje Irigoien Esteban, y voluntarios de esta pastoral. Al acto también han acudido autoridades políticas, judiciales y de la Administración.
Tras la eucaristía, Roselló ha conversado con varios internos y, posteriormente, ha participado en el acto institucional celebrado en el centro penitenciario, donde se ha reconocido la labor de funcionarios y entidades colaboradoras.
El Día de la Merced se celebra cada 24 de septiembre en España en torno a la festividad de la Virgen de la Merced, vinculada tradicionalmente a la misericordia y a la atención a las personas privadas de libertad.










