El teatro infantil a menudo se enfrenta al reto de competir con la estimulación constante de las pantallas, pero la compañía canaria Bolina ha encontrado en la tecnología no a un rival, sino a un aliado narrativo. Con su nuevo proyecto, titulado 'Único', la formación tinerfeña da un paso hacia adelante en la exploración de nuevos lenguajes escénicos. No se trata simplemente de una función de marionetas al uso, sino de una auténtica producción transmedia inmersiva para la infancia que busca envolver a los más pequeños en un universo donde lo tangible y lo digital conviven sin costuras. Esta propuesta, que se presenta como una odisea sobre la aceptación personal, utiliza la hibridación de disciplinas y rompe la cuarta pared para situar a la infancia en el centro mismo de la creación del universo.
Artesanía y píxeles al servicio de la diversidad
La esencia de esta producción reside en la capacidad de Bolina para mantener el alma del teatro de autor mientras abraza la innovación. Este ambicioso proyecto cuenta con el Cabildo de Tenerife como coproductor y con la estrecha colaboración del Ayuntamiento de Tegueste, reafirmando el compromiso de las instituciones con la creación cultural de calidad y los nuevos lenguajes escénicos.
El diseño de los títeres a cargo de María Mayoral cobra vida en un entorno donde el espacio sonoro y la música de Jonay Pérez no son meros acompañantes, sino piezas fundamentales del engranaje inmersivo. El asesoramiento de Manuel Román termina de pulir una obra que huye de lo didáctico para abrazar lo poético. Al integrar elementos digitales en la narrativa del títere tradicional, la compañía logra que el espectador, especialmente el comprendido entre los 3 y 7 años, no solo observe la historia de 'Único', sino que se sienta parte de su atmósfera. Esta mezcla permite abordar temas tan complejos como la diferencia y la identidad desde una sensibilidad contemporánea, demostrando que la vanguardia también tiene un hueco en las butacas de las familias.
El próximo 15 de mayo tendrá lugar un preestreno escolar que servirá como primer termómetro de la obra ante el público más sincero y exigente. Sin embargo, la puesta de largo oficial se reserva para el 17 de mayo, dentro del marco del Festival de Teatro de Tegueste, donde las familias podrán descubrir finalmente cómo Bolina ha logrado transformar la escena en un espacio de convivencia entre lo clásico y lo futuro.
Es, en definitiva, una invitación a mirar la diferencia con ojos nuevos a través de un espectáculo que reivindica el teatro como un lugar de asombro permanente.
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