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El presidente de Alemania pide perdón y rinde homenaje a las víctimas del bombardeo nazi de Gernika en 1937

Junto a ellos se situaron dos voces vivas de la memoria: Crucita Etxabe y Maria Carmen Aguirre, supervivientes del bombardeo

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Gernika volvió a ser este viernes escenario de un emotivo acto de memoria histórica. En el cementerio de Zallo, Su Majestad el Rey recibió al Presidente de la República Federal de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, acompañado de la primera dama, Elke Büdenbender, en una ceremonia cargada de simbolismo y respeto hacia las víctimas del bombardeo del 26 de abril de 1937.

El recibimiento oficial estuvo encabezado por el Lehendakari, Imanol Pradales, quien dio paso a una comitiva institucional que reflejó la importancia del acto. Saludaron a las delegaciones la presidenta del Parlamento Vasco, Bakartxo Tejeira; la delegada del Gobierno en Euskadi, María Soledad Garmendia; la diputada general de Bizkaia, Elixabete Etxanobe; el alcalde de Gernika, José María Gorroño; la presidenta de las Juntas Generales de Bizkaia, Ana Otadui; el secretario de Estado para la Unión Europea, Fernando Sampedro, y el alcalde de Pforzheim, Peter Boch. Junto a ellos se situaron dos voces vivas de la memoria: Crucita Etxabe y Maria Carmen Aguirre, supervivientes del bombardeo que aún conservan el testimonio directo de aquel horror.

Con las delegaciones ya en sus posiciones, la Sociedad Coral de Bilbao y la Banda de Txistularis interpretaron la pieza Gernika, de Pablo Sorozabal, creando un ambiente solemne antes del repique de la histórica campana recuperada de la iglesia de San Juan de Ibarra, destruida durante el ataque. Fueron cinco tañidos que resonaron sobre el mausoleo dedicado a las víctimas y que recordaron, una vez más, la magnitud del dolor que marcó a la villa.

A continuación, dos funcionarios de la Embajada alemana depositaron una corona con los colores de su país en la escalinata del templete. Tras ese gesto, un minuto de silencio clausuró el homenaje, en un recogimiento compartido entre autoridades, instituciones y ciudadanía.

El cementerio de Gernika-Lumo, construido en 1891, forma parte del patrimonio memorial de la localidad y alberga el mausoleo inaugurado en 1995 para honrar a las víctimas. En su interior reposan los restos de quienes murieron en el bombardeo y en la Guerra Civil. A su alrededor, el espacio se completa con la losa con el emblema de Euzko Gudarostea, diseñada por Eduardo Chillida, y con la campana de la iglesia destruida, cuyo tañido forma parte del ritual anual del 26 de abril.

El acto de este viernes volvió a subrayar la importancia de la memoria compartida. Un gesto conjunto entre España y Alemania que reivindica el recuerdo, la reparación y la dignidad de quienes perdieron la vida en uno de los episodios más devastadores de la historia reciente de Euskadi.

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