Pamplona volvió a oler a manzana fermentada este jueves en la calle Tajonar. La sidrería Kalean Gora descorchó el Txotx 2026 con una puesta en escena que mezcló tradición, espectáculo y un buen puñado de nombres propios del deporte navarro. El comedor, convertido en plaza mayor improvisada, vibró al compás de gaitas, zampantzar, aizkolaris y brindis, en una tarde que confirmó que la temporada sidrera es, ante todo, un ritual colectivo.
El arranque tuvo banda sonora propia. Los gigantes y gaiteros del Baztan abrieron paso entre las mesas, envolviendo las kupelas con melodías de raíz popular. A su lado, los Zanpantzar de la peña San Fermín de la Milagrosa aportaron color y carácter, mientras los gigantes —incluidos los creados en honor a la sidra— danzaban ante la mirada cómplice de mayores y pequeños. La escena, entre madera, piedra y vasos en alto, tenía algo de fiesta grande en formato de sidrería.
El momento culminante llegó con el aizkolari Iker Vicente. Su corte vertical, limpio y poderoso, levantó la ovación antes del grito que lo cambia todo: “¡Txotx!”. El primer chorro, ámbar y espumoso, cayó con fuerza sobre el vaso y desató los aplausos que marcan simbólicamente el inicio de la nueva cosecha.
Zapiain, la sidra de una cosecha exigente
La protagonista líquida llevó el sello de Sidra Zapiain. Ion Zapiain, junto a su padre Migueltxo, explicó una campaña marcada por la incertidumbre climática. La previsión apuntaba a una cosecha abundante, pero los meses finales de maduración no acompañaron y la producción se quedó lejos de lo esperado.
“Eso obliga a estar muy encima de la elaboración”, admitieron. El resultado, defendieron, son sidras “muy agradables, frescas, limpias en nariz y coherentes en boca”, fieles a lo que se percibe al acercar el vaso. En tiempos de cambios bruscos, el oficio y el cuidado en bodega se erigen en garantía.
La bebida encontró el mejor aliado en un picoteo generoso y clásico: tortilla de bacalao, chistorra, chorizo a la sidra y jamón. De pie, vaso en mano, conversación cruzada y brindis compartido: la liturgia del Txotx en estado puro.
Osasuna y la pelota se suman al brindis
La cita contó con amplia representación rojilla. El técnico de Club Atlético Osasuna, Alessio Lisci, se estrenó en estas lides junto a los guardametas Aitor Fernández y Sergio Herrera, y futbolistas como Aimar Oroz, Jon Moncayola y Víctor Muñoz. Entre saludos y fotografías, el vestuario rojillo se mezcló con cuadrillas y familias en un ambiente distendido.
El mundo de la pelota también tuvo voz propia. Andrea Lusarreta, primera presidenta de la Federación Navarra de Pelota, compartió brindis con Fernando Goñi; tampoco faltaron Mikel Beroiz y Óscar Inchausti, referentes de la pala. En otro corrillo, Mikel Urmeneta conversaba con la presidenta de Saray, Izaskun Echechipia, en una estampa que reforzó la dimensión social del encuentro. Alberto Goñi y su hijo Alaitze pusieron acento familiar a una jornada pensada para compartir.
Más que sidra, identidad
La apertura del Txotx 2026 en Kalean Gora fue algo más que descorchar kupelas. Fue una afirmación de identidad. Entre hachas que crujen, gaitas que resuenan y vasos que se elevan al unísono, Pamplona recordó que la sidra no es solo una bebida: es un espacio de encuentro que atraviesa generaciones.
Con las barricas abiertas y el eco del “¡Txotx!” aún flotando en el aire, la capital navarra brindó por una temporada que arranca con fuerza. La tradición, lejos de diluirse, se renueva cada año en el corazón de la ciudad, allí donde la madera guarda el secreto y la comunidad le da sentido.







