Generalmente, cuando pensamos en inversión, imaginamos en comprar acciones, inmuebles o arte. Rara vez se nos ocurre que un componente mecánico pesado, cubierto de aceite y polvo, pueda ser una pieza de inversión. Sin embargo, en el nicho de la automoción, los motores de desguace, especialmente aquellos que han sido descatalogados por los fabricantes, se han convertido en los últimos años en un activo financiero tangible con un potencial de revalorización sorprendente.
Para los aficionados, los restauradores y los pequeños empresarios del sector en Navarra, los desguaces en Pamplona no son solo lugares donde se desechan los coches, sino auténticos almacenes de valor futuro, ya que, comprar hoy un motor que mañana será imposible de encontrar es una estrategia inteligente que aprovecha la escasez del mercado de recambios originales.
Acompáñanos a descubrir por qué ciertos motores de segunda mano tienen más potencial de crecimiento que muchas acciones en bolsa.
La ley de la escasez: por qué el motor gana valor
La clave de la inversión en los motores de desguace reside en un principio económico básico: la escasez programada.
Los fabricantes, por ley o por obsolescencia programada, dejan de fabricar piezas de repuesto (OEM) para sus modelos más antiguos, generalmente después de 10 a 15 años de que el vehículo cese su producción. Cuando esto sucede, la oferta de piezas originales se corta de golpe.
Por lo tanto, un motor que era común hace cinco años se convierte, de repente, en un bien escaso y vital para miles de propietarios que aún circulan con ese modelo. Lo que hace que el precio de esa pieza se dispare en el mercado secundario.
No hay que olvidar que, la demanda siempre será de motores originales (OEM) que garanticen la compatibilidad total, y la única fuente de motores OEM después de la descatalogación son los Centros Autorizados de Tratamiento (CAT), nombre oficial de los desguaces certificados.
El ejemplo de los motores Mercedes Benz
La venta de motores Mercedes de segunda mano ilustra perfectamente esta tendencia. Los modelos más antiguos y robustos (como ciertos motores diésel de la Serie W124 o algunos V8 de los CLK y S de los años 90 y 2000) mantienen una alta demanda global.
Estos motores eran famosos por su durabilidad. Por eso, cuando fallan, el propietario no quiere una réplica china; quiere el bloque original. En tal sentido, los desguaces pamploneses que almacenan estos motores descatalogados controlan una valiosa reserva de valor.
Identificar el motor "activo": criterios de inversión
Ahora bien, lógicamente, no todos los motores de desguace son una buena inversión. La clave para hacer un buen negocio está en identificar aquellos que combinan alta durabilidad con alta demanda futura.
Los tres criterios del inversor de motores
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Fiabilidad reconocida (larga vida útil): busca motores que sean notoriamente robustos y conocidos por superar los 300.000 o 400.000 km. Estos motores serán buscados por los restauradores y los propietarios de coches clásicos o de culto.
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Popularidad del chasis: ¿el motor se montó en miles de coches? Cuanto mayor sea el parque de vehículos circulando que necesiten esa pieza, mayor será la demanda futura cuando sea descatalogado.
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Dificultad de sustitución: los motores que son únicos para un modelo específico (y no comparten bloque con otros modelos) se vuelven más valiosos, pues no hay alternativas genéricas.
El papel del kilometraje
Claramente, para un motor de inversión, el kilometraje es oro. Un motor descatalogado con menos de 100.000 km, comprado a buen precio, puede triplicar su valor en cinco años. Por eso, el inversor siempre debe priorizar:
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La verificación del VIN: asegura la trazabilidad del motor.
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La garantía de ocasión: comprar siempre con la garantía que ofrece el CAT, demostrando que el motor estaba funcional al momento de su despiece.
La estrategia del desguace: comprar en lotes
Los pequeños talleres y los revendedores que utilizan a los desguaces locales como su fuente de inversión suelen aplicar una estrategia de compra por volumen.
Usualmente, el stock de motores valiosos en un desguace se dispara cuando hay programas de achatarramiento o cambios en las normativas de tráfico (como la entrada en vigor de las zonas de bajas emisiones). Estos eventos hacen que vehículos en buen estado, pero con motores contaminantes, sean dados de baja.
Ese el momento ideal para comprar motores diésel o de gasolina que, aunque hoy estén penalizados por la ZBE, serán oro para la futura venta de motores en mercados donde no existe la ZBE, o para entusiastas que solo usan el coche como hobby.
El desafío del almacenamiento y la conservación
Eso sí, el motor, como activo, debe ser tratado con cuidado. De manera que, el inversor debe:
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Drenar y sellar: vaciar el aceite y los fluidos antiguos del motor y rellenar con un aceite de conservación.
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Proteger: sellar el motor para evitar la entrada de humedad, que es su principal enemigo (corrosión interna).
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Almacenamiento seco: guardar el motor en un lugar seco y climatizado, lejos de la intemperie.
Por lo tanto, los desguaces en Pamplona, además de ser una fuente de recambios económicos, son un mercado de activos donde la escasez, la demanda global de motores originales y la obsolescencia programada por los fabricantes crean oportunidades de inversión únicas.
Para el pequeño empresario o el aficionado con visión de futuro, un motor de segunda mano, con un bajo kilometraje y una alta reputación de durabilidad, es una inversión tangible y segura. Así que, es el momento de dejar de ver al desguace como el final de la vida de un coche y comenzar a verlo como el inicio de la vida económica de una pieza.





