Castillo de Gorraiz Valle de Egüés cayó derrotado ante un UEMC Baloncesto Valladolid que supo imponer su mayor solidez a lo largo del encuentro. El marcador final, 71-93, quizá resulte demasiado severo para lo visto sobre la pista, ya que el conjunto navarro tuvo fases de buen juego y momentos en los que logró meterse de lleno en el partido, aunque nunca llegó a culminar la remontada.
Desde el salto inicial quedó claro el plan de los vallisoletanos, que apostaron con decisión por el juego interior. Ordóñez y Ochi sacaban partido de su superioridad física cerca del aro, marcando el ritmo en los primeros compases. El choque se mantenía equilibrado hasta que dos triples consecutivos de los visitantes abrieron la primera brecha en el marcador (8-13). A falta de cuatro minutos para el final del primer cuarto, César Rupérez daba entrada a Potier y Burgos, que se estrenaba con la camiseta del Castillo de Gorraiz Valle de Egüés. El primer periodo se cerraba con ventaja visitante (13-19).
En el segundo cuarto, UEMC Valladolid dio un paso más en su dominio. Un parcial de 2-7 obligó a Rupérez a parar el partido con un tiempo muerto (15-26), buscando frenar el ritmo pucelano y reajustar a los suyos. Los navarros trataban de no descolgarse, pero la falta de acierto desde el perímetro hacía muy complicado recortar distancias. Así, se alcanzó el descanso con un claro 34-49 en el electrónico.
Tras la reanudación, Castillo de Gorraiz Valle de Egüés salió decidido a cambiar la dinámica. Dos triples consecutivos de Lacunza reactivaron al equipo y a la grada. La tensión aumentó tras una acción señalada como falta en tiro que provocó las protestas locales y una técnica al entrenador navarro. Lejos de venirse abajo, el conjunto de casa reaccionó con carácter y logró colocarse a solo nueve puntos (47-56). Aunque Valladolid volvió a tomar aire, los navarros insistieron y redujeron de nuevo la diferencia (54-62), dejando el partido abierto al final del tercer cuarto (57-69).
En el último periodo, el UEMC Baloncesto Valladolid mostró su oficio. Supo controlar los tiempos, minimizar errores y castigar la precipitación local para ampliar la renta hasta su máxima ventaja (64-84). Castillo de Gorraiz Valle de Egüés, fiel a su carácter competitivo, no dejó de pelear, pero ya sin opciones reales de cambiar el signo del encuentro. Los visitantes administraron su ventaja con solvencia hasta el bocinazo final, certificando una victoria clara en Gorraiz.






