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Pamplona realiza pruebas con georradar en la manzana del antiguo OSCUS para detectar posibles restos arqueológicos

Se encuentra en un área que podría coincidir con el antiguo foro de la ciudad romana de Pompelo

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Trabajos con georradar en la zona de Oscus

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Trabajos con georradar en la zona de Oscus

Trabajos con georradar en la zona de Oscus

El Ayuntamiento de Pamplona ha iniciado esta semana trabajos de prospección con georradar en la manzana del antiguo edificio de OSCUS, en la calle Navarrería, con el objetivo de estudiar el subsuelo y determinar si alberga restos arqueológicos de interés histórico.

La intervención, impulsada a través de la sociedad pública Pamplona Ciudad Habitable – Iruña Biziberritzen, se desarrolla sobre una superficie aproximada de 1.000 metros cuadrados de la denominada manzana 111 del Casco Antiguo y aprovecha el reciente derribo del edificio hasta cota cero para analizar el potencial arqueológico del terreno.

Según explican desde el Consistorio, las excavaciones realizadas anteriormente en esta zona apuntan a que el ámbito de estudio podría corresponderse con el núcleo prerromano de Pompelo y su posterior evolución en época altoimperial, ya que se encuentra en un área que podría coincidir con el antiguo foro de la ciudad romana.

Además de posibles vestigios de época romana, los especialistas no descartan la presencia de restos medievales, modernos o contemporáneos, ya que los interiores de manzana del Casco Antiguo suelen presentar una compleja estratigrafía con elementos como pozos, silos, espacios artesanales o huertas.

Los trabajos están siendo realizados por personal especializado de la Universidad de Cantabria, a través del Servicio GEAE de la Fundación Torres Quevedo, bajo la supervisión de arqueólogos de Tesela Arqueología. Para la prospección se utiliza un radar de penetración terrestre que permite obtener radargramas o perfiles verticales del terreno, capaces de detectar posibles anomalías bajo la superficie.

Las mediciones se realizan tras establecer una malla de coordenadas sobre el terreno y posteriormente los datos se procesarán mediante software especializado y Sistemas de Información Geográfica, combinándolos con información topográfica y estudios previos de fotointerpretación.

La actuación se lleva a cabo conforme a la normativa estatal y foral sobre patrimonio arqueológico y a la regulación específica del Plan Especial de Protección y Reforma Interior (PEPRI) del Casco Antiguo, que considera esta zona como “Zona arqueológica A”.

En caso de que el georradar detecte anomalías relevantes, el siguiente paso será la realización de catas y sondeos arqueológicos puntuales para comprobar la naturaleza de los posibles restos. En función de los resultados, podría plantearse posteriormente una campaña arqueológica de mayor alcance en coordinación con la Institución Príncipe de Viana.

La intervención permitirá conocer con mayor precisión la secuencia estratigráfica y las posibles estructuras existentes en el subsuelo, lo que facilitará la planificación de futuras actuaciones en este espacio situado en pleno corazón del Casco Antiguo.

El derribo de las edificaciones interiores de la manzana, concluido el pasado mes de febrero, afectó a 2.200 metros cuadrados y fue ejecutado siguiendo el proyecto redactado por el estudio OM ARQ SLP. Esta actuación ha dejado libre el espacio, lo que ofrece una oportunidad poco habitual para investigar la evolución histórica de una de las zonas con mayor potencial arqueológico de la ciudad.

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