Dieciocho jóvenes arquitectos procedentes de Estados Unidos, Portugal, Eslovenia y España pusieron este sábado el broche a la décima edición del Campus Ultzama con la presentación de sus propuestas de vivienda protegida para tres parcelas navarras: Sarriguren, Ripagaina y Noáin. Una semana intensa, en la que el reto no era diseñar en abstracto sino enfrentarse a condicionantes reales —alturas impuestas, entornos ya densificados, terrenos divididos por infraestructuras— y dar una respuesta que fuera, al mismo tiempo, rigurosa y capaz de ilusionar.
El acto de clausura, celebrado con la presencia del director gerente de Nasuvinsa, Javier Burón, y de la responsable de Proyectos y Estudios de la empresa pública, Maitane Zazu, sirvió también para que Patxi Mangado, fundador del campus e impulsor de la Fundación Arquitectura y Sociedad, hiciera balance de una década de este proyecto singular en el panorama arquitectónico español.
Mangado: "El buen arquitecto no renuncia a la realidad, la transforma"
El arquitecto estellés, Premio Nacional de Arquitectura 2017, no escondió su satisfacción con los resultados alcanzados en apenas siete días de trabajo. Para Mangado, el valor del Campus Ultzama reside precisamente en la naturaleza del reto que plantea: proyectos reales, con parcelas concretas y condiciones fijadas por Nasuvinsa, que obligan a los estudiantes a dar el salto desde la lógica académica hacia la práctica profesional. "Cuando se enfrentan a esas cosas, se ilusionan mucho", señaló, y destacó el papel clave de los docentes para acompañar ese tránsito.
Mangado aprovechó la clausura para trasladar a los participantes una de sus convicciones más arraigadas: que la arquitectura de calidad no consiste en esquivar las limitaciones sino en convertirlas en oportunidad. "El buen arquitecto no es el que renuncia a la realidad, es el que la transforma en algo mucho mejor", afirmó. Y lanzó también una crítica a la universidad actual: "Es más importante hacer buenas preguntas que dar buenas respuestas. No sé si la universidad enseña respuestas, pero desde luego no enseña cómo preguntarse, que es realmente lo inteligente."
El arquitecto no quiso dejar pasar la ocasión sin reivindicar el lugar de Navarra en el mapa arquitectónico mundial. A su juicio, si se midiera la calidad de la arquitectura por habitante o por metro cuadrado, la comunidad foral estaría por encima incluso de Madrid y Barcelona. "He dado muchas vueltas por el mundo, he presentado lo que se hace aquí en escuelas muy prestigiosas y todo el mundo se queda verdaderamente asombrado", subrayó.
Un bosque en Sarriguren, una cubierta con vistas en Ripagaina
Las propuestas presentadas este sábado mostraron una notable diversidad de enfoques. El equipo que trabajó sobre la parcela de Sarriguren, con capacidad para 96 viviendas, tomó como detonante conceptual el muro perimetral de una escuela cercana para desarrollar tres proyectos que comparten una misma voluntad: crear interiores sugerentes e inesperados que despierten la curiosidad de quien pasa por fuera. Una de las propuestas plantea transformar el solar en un pequeño barrio de viviendas unifamiliares con calles y plazas propias; otra organiza los apartamentos en torno a un patio central con piscina; y la tercera convierte el corazón de la manzana en un bosque cuyas copas de árboles asoman al exterior. "Desde afuera ves esas copas, que te sugieren algo, y adentro encuentras una especie de paraíso para compartir y disfrutar todos juntos", explicó Franco Cardone en nombre del grupo.
En Ripagaina, donde la propuesta contempla alrededor de cien viviendas en un edificio de diez plantas en un entorno ya muy densificado, el equipo optó por abrir el bloque hacia la ciudad. Jugaron con retranqueos y variaciones de altura para romper la percepción de masa, y proyectaron una cubierta transitable con vistas a Mendillorri y al parque trasero. "Queríamos que, aunque por fuera apareciese un poco masivo, tuviese toda la permeabilidad posible por dentro", explicaron Belén Santiago e Irene Palacios.
La parcela más difícil: Noáin entre el aeropuerto y el campo
El solar de Noáin fue, por consenso, el escenario más exigente. Dividido en dos parcelas separadas y rodeado por el aeropuerto, la autopista y la línea de tren, el terreno funciona como bisagra entre lo urbano y lo rural. El equipo lo convirtió en oportunidad: un patio central actúa como jardín compartido entre los dos edificios y como prolongación de la plaza existente. Incorporaron además criterios climáticos precisos —ventilación cruzada y una piel exterior retráctil que protege del sol en verano y se abre en invierno— y reflexionaron sobre la dimensión temporal del proyecto, dado que las viviendas de protección oficial con cesión de uso están pensadas para 75 años. "Tienes que diseñar teniendo en cuenta que tú no eres el mismo durante ese tiempo, así que tu vivienda tampoco tendría que serlo", argumentó Luis Herrero del Barrio.
Tierra en lugar de cemento, compartir en lugar de acumular
La jornada del viernes había cerrado el ciclo de conferencias con una ponencia del arquitecto barcelonés José Manuel Toral, del estudio Peris + Toral Arquitectes, centrada en la construcción con tierra como respuesta a la emergencia climática. El diagnóstico de partida fue directo: la construcción es responsable del 40% de las emisiones globales y el cemento representa la cuarta parte de ese porcentaje. La alternativa que propone su estudio pasa por sustituir el cemento por arcilla como aglutinante, un material que además regula la humedad interior. En colaboración con la empresa Targaterra, han desarrollado bloques de tierra comprimida de menos de cuatro kilogramos, compatibles con los estándares industriales.
Toral presentó también un proyecto de vivienda para personas mayores en el que la superficie privada se reduce de 45 a 30 metros cuadrados a cambio de compartir 50 metros con cuatro vecinos. "Compartiendo, podemos ser más eficientes y sostenibles incrementando de paso la calidad de vida", concluyó, en una reflexión que bien podría resumir el espíritu de esta décima edición del Campus Ultzama: hacer más con menos, y hacerlo mejor.









