Luis Amigó y Ezkaba se jugarán este miércoles la corona del XLIII Torneo Interescolar en la modalidad mixta, mientras que Claret Larraona y San Miguel de Noáin pelearán por el título en un apasionante duelo femenino que cerrará dos semanas de fútbol y emoción en Tajonar.
Las instalaciones de Tajonar se preparan para vivir este miércoles la gran fiesta del fútbol escolar navarro con las finales del XLIII Torneo Interescolar de Fundación Osasuna, que pondrán el broche a una edición marcada por la igualdad, las tandas de penaltis y las gradas llenas de familias y compañeros de colegio. La jornada está llamada a convertir de nuevo a los campos de entrenamiento rojillos en un pequeño Sadar, con bufandas, banderas y cánticos en apoyo a unos niños y niñas que han hecho suyo el torneo navideño.
Final mixta: Luis Amigó–Ezkaba
En la categoría mixta, Luis Amigó y Ezkaba han ido sorteando eliminatorias hasta citarse en una final que enfrenta a dos de los bloques más sólidos del campeonato, acostumbrados a combinar pegada arriba y orden defensivo en los cruces decisivos. El duelo, programado para el mediodía en Tajonar, se presenta abierto y sin un favorito claro, con la sensación de que cualquier detalle —una jugada a balón parado, una parada decisiva o incluso los penaltis— puede inclinar el título hacia los de Mutilva o hacia los de Ansóain.
Final femenina: Larraona–San Miguel de Noáin
El cartel de la final femenina lo ocupan Claret Larraona y San Miguel de Noáin, dos equipos que han firmado un recorrido de carácter y supervivencia. El choque, previsto para la franja matinal, se intuye intenso y con ritmo alto, con dos escuelas que han demostrado gusto por el juego combinativo y que buscarán estrenar o ampliar su palmarés ante unas gradas entregadas al fútbol femenino más joven.
El torneo, escaparate del fútbol escolar
Con más de 2.000 participantes y más de cuarenta colegios en liza entre las modalidades mixta y femenina, el Interescolar se ha consolidado un año más como el gran escaparate invernal del fútbol base navarro, un punto de encuentro donde se mezclan ilusión, aprendizaje y sentimiento rojillo.
Más allá de los campeones que se conocerán este miércoles, el torneo deja una larga colección de historias pequeñas —remontadas imposibles, lágrimas tras las tandas y abrazos en cada gol— que explican por qué Tajonar se convierte cada Navidad en la gran escuela de Osasuna.






