El Sadar vivió este domingo una de esas tardes de gloria. Osasuna remontó ante el Sevilla con un gol de Alejandro Catena en el último minuto del tiempo añadido para llevarse un triunfo vital (2-1) que condena al conjunto andaluz a la zona de descenso a Segunda División, a falta de cinco jornadas para el final de la temporada.
Un inicio gris
Nada hacía presagiar la épica que estaba por llegar. El Sevilla, con la necesidad imperiosa de puntuar para alejarse del pozo, sorprendió a los locales y se adelantó en el marcador en la primera parte. Los de Luis García Plaza controlaban el partido con orden y el tanteo parecía sentenciar una tarde gris para la parroquia rojilla.
Raúl García de Haro lo empató todo
El guión cambió cuando Raúl García de Haro, desde el interior del área, conectó un disparo que batió al portero visitante Odisseas Vlachodimos y devolvió la esperanza a El Sadar. El empate insufló vida a un Osasuna que, dirigido por Alessio Lisci, empujó con todo en busca de la victoria. La presión rojilla fue creciendo conforme avanzaban los minutos, sobre todo en el descuento (de 9 minutos nada más y menos), pero el tiempo se agotaba y el 1-1 amenazaba con ser el resultado final.
El cabezazo que lo cambió todo
Cuando el marcador parecía inamovible, en el último aliento del descuento en el partido, llegó el momento de Catena. El defensa central remató de cabeza con contundencia para hacer enloquecer a una grada que había vivido noventa minutos de tensión extrema. El gol desató la euforia en las gradas y hundió la moral de un Sevilla que se marcha de Pamplona con las manos vacías y sumido en el descenso directo, con apenas 34 puntos y la permanencia cada vez más lejos.
Osasuna, por su parte, certifica con esta victoria una temporada más que notable y sigue consolidado en la zona media-alta de LaLiga, manteniendo vivas las aspiraciones rojillas por puestos de participación en ligas europeas.







