Alessio Lisci llegó a los micrófono con una camisa distinta. Sus jugadores le habían duchado en el vestuario, y se había cambiado 'a todo correr'. "Me lo he merecido", dijo el entrenador del Club Atlético Osasuna con una sonrisa, sin buscar mayor explicación.
La victoria ante el Sevilla (2-1) en el minuto 99 dejó la permanencia prácticamente sellada con cinco jornadas por disputar, pero Lisci fue el primero en matizar el eufemismo: "No sé si decirlo 'hecha' o 'prácticamente hecha' porque matemáticamente no está cerrada, pero estamos muy, muy cerca". Lo que sí tiene claro es el valor de lo conseguido: "Esta semana han ganado todos otra vez y aun así estamos aquí. Es de locos. Hay que celebrarlo".
Un partido para sufrir, no para disfrutar
El técnico describió sin adornos lo que fue el encuentro: un duelo de interrupciones, tensión acumulada y escasa continuidad. "Era cortar, cortar, cortar. Era muy difícil tener hilo en el juego", explicó. Osasuna perdió ese hilo en torno al minuto 60, un período de diez minutos que identificó como "los peores del partido", aunque el Sevilla no logró marcar en ese tramo. Cuando llegó el gol rival, la respuesta fue inmediata.
"El equipo ha reaccionado otra vez muy, muy bien", subrayó Lisci, quien destacó también el papel de la afición en el momento más difícil: "Un día más, en el peor momento, han metido una marcha más y nos han hecho meter a nosotros una marcha más. Son increíbles".
Moi, el cambio clave en el partido
Preguntado por nombres propios, Lisci reconoció el partidazo de Raúl García, autor del tanto decisivo, pero quiso que el foco se posara sobre otro jugador: Moi Gómez. "Ha cambiado el partido por completo. Ha ido por delante de los demás, nos ha dado más salida y ha sido un cambio clave", afirmó. El técnico lo describió como alguien con un currículum de los mejores de la plantilla que trabaja "todos los días como el que más, con mucha humildad y sin ningún problema".
Pisar el acelerador, pero con cabeza
Con el descenso casi descartado, la pregunta inevitable llegó: ¿qué viene ahora? ¿Europa? Lisci no quiso hablar de rotaciones ni de experimentos. Su mensaje fue de continuidad y ambición medida. "Tenemos que pisar el acelerador, pero no puedo estar pensando en dos partidos. Lo que hay que hacer es recrear el ambiente del partido contra el Real Madrid", señaló, anticipando ya la visita del líder a El Sadar.
Rechazó además el término "ambición" por considerarlo desgastado: "El equipo que gana tiene ambición, el que pierde no. Siempre. Prefiero hablar de necesidad e ilusión. Ganas de descubrir hasta dónde podemos llegar".







