Profesionales del Hospital Universitario de Navarra (HUN/NOU) han puesto en marcha un estudio para conocer la incidencia del citomegalovirus (CMV) congénito en la población infantil navarra. Este virus, perteneciente a la familia de los herpesvirus, puede causar sordera y problemas de desarrollo en los recién nacidos.
La detección se lleva a cabo mediante la toma de una muestra de saliva, de forma inocua e indolora, a los recién nacidos ingresados en las unidades de Maternidad o Neonatología del HUN durante sus primeros días de vida. En caso de resultado positivo, se realiza una segunda determinación en orina y, si se confirma la infección, se informa a la familia y se inicia el seguimiento de forma precoz. En determinadas situaciones, podría comenzarse también tratamiento antiviral para prevenir complicaciones.
Un virus presente en uno de cada 200 recién nacidos
Se estima que la prevalencia del CMV congénito en España ronda el 0,5%, lo que significa que aproximadamente uno de cada 200 recién nacidos puede estar infectado al nacer. Más del 80% no presenta síntomas, pero en torno a un 20% puede mostrar bajo peso al nacer, ictericia prolongada o alteraciones en el sistema nervioso y auditivo. Además, incluso sin síntomas iniciales, el virus puede generar secuelas a largo plazo en hasta el 15% de los casos.
Entre las complicaciones más graves figura la sordera neurosensorial progresiva, que en ocasiones requiere implantes cocleares. El CMV congénito es, de hecho, la principal causa de sordera no hereditaria en la infancia, y puede provocar también problemas de neurodesarrollo tanto cognitivo como motor.
Recogida de muestras durante un año y seguimiento durante tres
La recogida de muestras se prolongará aproximadamente durante un año. Los casos de infección congénita confirmada serán objeto de seguimiento a lo largo de tres años, con el objetivo de diagnosticar y tratar de forma precoz las posibles complicaciones. La participación es voluntaria, los datos son anónimos y las familias deben firmar un consentimiento informado.
El equipo investigador principal está integrado por Mercedes Herranz Aguirre, del Servicio de Pediatría-Infectología Infantil; Iosu Razquin Olazarán, del Servicio de Microbiología; y Adrián Revuelta Linaje y Andrea Ancin Suberviola, ambos del Servicio de Pediatría-Neonatología.
El estudio está financiado por el Gobierno de Navarra a través de subvenciones para proyectos de investigación en salud, y es gestionado por el Instituto de Investigación Sanitaria de Navarra (IdiSNA).





