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Las Oficinas Verdes atendieron más de 150 consultas vecinales sobre rehabilitación energética en Pamplona en 2025

En los últimos seis años, el Ayuntamiento ha impulsado cerca de 1.500 actuaciones de rehabilitación en edificios residenciales, con ayudas municipales

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  • Oficina Verde de la Milagrosa

Las tres Oficinas Verdes del Ayuntamiento de Pamplona, situadas en los barrios de Milagrosa, Rochapea y Txantrea, atendieron durante el pasado año más de 150 consultas vecinales relacionadas con la rehabilitación energética, la regeneración urbana y la transición energética en edificios residenciales. Un dato que refleja el creciente interés de la ciudadanía por mejorar la eficiencia energética de sus viviendas y avanzar hacia un modelo urbano más sostenible.

En conjunto, en los últimos seis años el Ayuntamiento ha tramitado cerca de 1.500 actuaciones de rehabilitación energética en Pamplona, impulsadas mediante diferentes líneas de ayudas y subvenciones municipales que se han ido incrementando progresivamente para facilitar estos procesos.

Las Oficinas Verdes funcionan como espacios de proximidad que ofrecen asesoramiento técnico, acompañamiento y orientación personalizada a las personas y comunidades vecinales que afrontan procesos de rehabilitación y transición energética. A través de un modelo de ventanilla única, simplifican trámites individuales y colectivos y centralizan la información sobre ayudas disponibles a nivel local, autonómico y estatal, incluidas las recogidas en la Ordenanza Municipal de Ayudas a la Rehabilitación.

Desde la entrada en vigor de esta ordenanza en 2023, las ayudas se extendieron a toda la ciudad para edificios residenciales con más de 50 años de antigüedad, pudiendo alcanzar hasta el 30% del coste total de las obras, siempre que se cumplan los requisitos técnicos exigidos por el Ayuntamiento. Estas subvenciones se han concentrado especialmente en ámbitos como la Colonia San Miguel en Txantrea, rehabilitaciones en San Jorge o en la carretera de Sarriguren, mediante convenios con comunidades vecinales, con una media aproximada de 6.000 euros por vivienda.

Más allá del impacto ambiental, estas actuaciones suponen también una revalorización del parque residencial. Un edificio rehabilitado no solo mejora su imagen exterior y prolonga su vida útil, sino que incrementa su valor de mercado y se adapta a las exigencias energéticas del futuro. Cada intervención contribuye a reducir emisiones, mejorar el entorno urbano y reforzar la calidad de vida de quienes lo habitan.

Estas políticas se enmarcan en la Estrategia de Transición Energética y Cambio Climático 2030 de Pamplona, aprobada por unanimidad en el Pleno municipal en 2021. El documento identifica la rehabilitación de edificios privados como una línea estratégica clave, teniendo en cuenta que los edificios residenciales concentran alrededor del 44% del consumo energético total de la ciudad. En el momento de redactarse la estrategia, solo se habían realizado intervenciones en 190 de los 5.245 edificios que carecían de aislamiento térmico.

Confort, ahorro, salud y convivencia

La rehabilitación energética no se traduce únicamente en mejoras técnicas o estéticas, sino que tiene un impacto directo en la vida cotidiana. Uno de los efectos más inmediatos es el aumento del confort térmico, con viviendas que conservan mejor la temperatura en invierno y en verano, reduciendo filtraciones de aire, humedades y paredes frías gracias a mejoras en el aislamiento de fachadas, cubiertas y ventanas.

Este confort va acompañado de un ahorro energético significativo, que se refleja en facturas más bajas y en una mayor estabilidad económica para los hogares, especialmente en un contexto de precios energéticos elevados. A ello se suma el impacto positivo en la salud, al reducirse problemas respiratorios, alergias y patologías asociadas a la humedad y a las malas condiciones térmicas de las viviendas.

Por último, estos procesos también fortalecen la convivencia vecinal. La rehabilitación de un edificio implica diálogo, acuerdos y trabajo colectivo, convirtiéndose no solo en una inversión en eficiencia energética, sino también en una apuesta por la cohesión social y la construcción de comunidad en los barrios de Pamplona.

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