Presentación de la 26ª Semana del Pincho de Navarra, del 13 al 22 de marzo

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Joyería Reinas de Navarra: el arte de convertir tus ideas en oro y diamantes

Tomás Fischer, argentino afincado en Pamplona, lidera una joyería familiar que diseña y fabrica piezas únicas a medida desde hace más de dos décadas.

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Tomás Fischer y su hermana

En una época en la que muchas joyerías se limitan a vender lo que llega en catálogo, en la calle Sangüesa de Pamplona hay un taller donde las piezas nacen de una conversación. Allí, en Joyería Reinas de Navarra, el cliente no elige una joya: la imagina. Y Tomás Fischer la convierte en realidad.

Argentino, residente en Navarra desde hace 22 años, Fischer representa la tercera generación de una saga dedicada al metal y al tiempo. Su abuelo fue orfebre, su padre relojero y joyero. Él, además de heredar el oficio, lo estudió y lo perfeccionó. Hoy dirige junto a su hermana esta tienda familiar en el número 12 de la calle Sangüesa, en Pamplona, donde el oro se funde, los diamantes se certifican y las ideas toman forma.

De Argentina a Navarra, con escala en Miami

La historia de Tomás comienza al otro lado del Atlántico. Nació en Argentina y vivió cuatro años en Miami antes de instalarse definitivamente en Navarra. El vínculo con la tierra no fue casual: su abuela era de Murillo del Fruto. Ese hilo familiar terminó por traerlo hasta aquí.

Arrancamos hace 22 años con mi padre”, explica. Sus padres ya están jubilados, pero fueron el impulso inicial del proyecto. Hoy, la gestión recae en los hermanos, que mantienen viva la esencia artesanal del negocio.

Pero el oficio no se improvisa. Aunque “todo viene de familia”, como reconoce, Fischer se formó de manera rigurosa. Estudió joyería en Zaragoza y completó su especialización en Madrid, en el Instituto Gemológico Español. A esa base académica se suma la experiencia diaria: “Rompiendo, estropeando, aprendiendo. Así se aprende de verdad”.

Diseñamos y fabricamos tu idea

Si hubiera que resumir el alma de Joyería Reinas de Navarra en una frase, sería clara: diseñamos y fabricamos tu idea. No es un eslogan vacío. Es un método de trabajo.

Aquí no hay límites preestablecidos más allá del sentido común. “Tú me lo describes, yo lo dibujo, te mando un diseño y lo fabricamos”, afirma Fischer. Desde alianzas de boda hasta anillos de cuatro dedos, cinturones con diamantes de color, sellos familiares heredados o piezas con piedras preciosas traídas de cualquier parte del mundo.

El proceso es integral. Tomás diseña, funde el oro, selecciona las gemas, engasta las piedras y certifica los diamantes. Es gemólogo, brillantero y artesano en una misma figura. “Yo compro las piedras, yo las vendo, yo las monto y es mi tienda. Por eso puedo ajustar precios”, explica.

Ese control total de la cadena le permite ofrecer piezas personalizadas con una relación calidad-precio difícil de encontrar en un sector donde el oro ha alcanzado cifras históricas. Actualmente, el kilo de oro ronda los 141.000 euros, lo que sitúa el gramo en torno a los 140 euros antes de impuestos y costes de fabricación. En ese contexto, la optimización es clave.

El oro, los quilates y el oficio invisible

Uno de los aspectos menos conocidos por el gran público es el proceso de fabricación del oro en distintos quilates. En España, el estándar comercial es el oro de 18 quilates (750 milésimas), es decir, un 75% de oro puro mezclado con un 25% de aleaciones.

En el taller de la calle Sangüesa, ese proceso se realiza a medida. Fischer trabaja con oro puro y lo mezcla con ligas específicas —de oro amarillo, blanco, rojo o incluso negro— según el resultado que busque el cliente. También fabrica en 22 quilates bajo encargo, algo poco habitual en el mercado español.

El oro de 24 quilates, prácticamente puro, es demasiado maleable para la mayoría de las joyas. “Lo doblas con la mano”, explica. Por eso se utiliza más en países árabes o en lingotes de inversión que en piezas de uso diario.

Ese conocimiento técnico, heredado y estudiado, es el que marca la diferencia entre una joya estándar y una pieza pensada para durar generaciones.

Diamantes naturales y de laboratorio

Otro de los pilares del negocio es el diamante. Fischer es experto en gemología y certifica las piedras que vende. Trabaja tanto con diamantes naturales como con diamantes creados en laboratorio, una alternativa que gana terreno por precio y sostenibilidad.

La diferencia económica puede ser notable. Dos piedras naturales de alta calidad pueden alcanzar cifras elevadas, mientras que sus equivalentes sintéticos, producidos mediante alta presión y alta temperatura, reducen drásticamente el coste sin que el ojo experto detecte diferencias a simple vista.

Yo te consigo lo que quieras, de donde quieras”, asegura. Rubíes, zafiros, esmeraldas colombianas o de Sri Lanka, gemas específicas por origen o características. La red de proveedores internacionales es parte de su fortaleza.

Alianzas, tradición y piezas con historia

Aunque la creatividad no tiene límites, hay clásicos que nunca pasan de moda. Las alianzas siguen siendo uno de los encargos más habituales. Bodas, aniversarios, renovaciones de votos. En cada caso, la personalización es el sello.

También llegan clientes con joyas heredadas. Collares antiguos, anillos de padres o abuelos, piezas con carga sentimental que desean transformar sin perder su esencia. En esos casos, el oro se funde y renace en una nueva forma, manteniendo el valor emocional.

“No mezclamos sin control”, puntualiza. La correcta aleación es fundamental para conservar el color y la calidad del metal. La tradición familiar pesa en ese cuidado casi obsesivo por el detalle.

Relojes de alta gama y servicio técnico

Aunque el corazón del negocio es la joyería artesanal, la relojería también ocupa un espacio relevante. Joyería Reinas de Navarra comercializa relojes de alta gama de segunda mano —Rolex, Cartier, Patek Philippe, Breguet o Hublot— seleccionados con criterios de autenticidad y estado.

Además, ofrece servicio de reparación y mantenimiento, trabajando con profesionales especializados en mecanismos complejos. Cambio de pilas, correas, ajustes y revisiones forman parte del día a día del establecimiento.

Reparaciones imposibles y soldadura en frío

Uno de los servicios más singulares del taller es la soldadura en frío de piezas minúsculas. Fischer invirtió hace años en maquinaria específica —actualmente trabaja con tecnología avanzada como la Magic 7— que permite soldar metales delicados sin aplicar calor convencional.

Desde monturas de gafas de titanio hasta pequeñas piezas de latón, cobre, acero o plata. Elementos que en otros lugares se darían por perdidos aquí encuentran solución. Siempre que se trate de componentes de tamaño reducido y metálicos.

Compra de oro y transparencia

La tienda también compra oro, plata y relojes. Fischer defiende una política de tasación justa, basada en la cotización real y en la experiencia acumulada durante más de dos décadas.

El oro adquirido se funde y se reutiliza en nuevas piezas, cerrando así un ciclo que combina sostenibilidad y tradición.

Identidad navarra con raíces argentinas

El nombre Joyería Reinas de Navarra nace de la fascinación de Fischer por la historia del antiguo Reino de Navarra. Le pareció un guiño elegante y coherente con el mundo de las joyas. “Que venga una reina a comprar”, bromea.

La tienda combina esa identidad local con una mirada cosmopolita. En sus vitrinas conviven piezas inspiradas en símbolos navarros —motivos de San Fermín o iconografía tradicional— con creaciones contemporáneas y minimalistas.

Superar la adversidad

No todo ha sido fácil. Hace años, un robo mediante butrón supuso un golpe económico durísimo, con pérdidas que superaron los 380.000 euros. La experiencia marcó un antes y un después en la forma de comunicar y proteger el negocio.

Aun así, la actividad continuó. Con discreción, sin grandes campañas digitales, apoyándose en la clientela fiel y en el boca a boca.

Horarios y contacto

Joyería Reinas de Navarra se encuentra en la calle Sangüesa 12, 31003 Pamplona (Navarra).

Horario:

  • De lunes a viernes: de 9:30 a 14:00 y de 17:00 a 20:00

  • Sábados: de 10:00 a 14:00

Teléfono: 948 24 27 25
WhatsApp: 645 21 46 48

Presencia en redes sociales en Facebook e Instagram como Joyería Reinas de Navarra.

Más que una tienda, un taller abierto

En un mercado dominado por la producción en serie, el valor diferencial de esta joyería no está solo en el metal o en la piedra. Está en el proceso. En el dibujo previo. En la conversación. En la posibilidad real de que un cliente diga “quiero esto” y salga semanas después con una pieza única que no existe en ningún otro escaparate.

Tomás Fischer no vende únicamente oro o diamantes. Vende oficio, cercanía y la seguridad de que, detrás de cada joya, hay manos que saben exactamente lo que están haciendo.

En tiempos de inmediatez, Joyería Reinas de Navarra reivindica el ritmo del taller. El del fuego controlado, la lima paciente y el engaste preciso. El de transformar una idea en algo tangible, brillante y duradero.

Porque, como repite su propietario, aquí no se elige una joya: se crea.

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